Mostrando entradas con la etiqueta Farmacoeconomía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Farmacoeconomía. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de febrero de 2017

Cuando un medicamento es más caro que dos y disparamos con pólvora del rey



Una escena que se repite en el mundo farmacéutico pero que merece cierta reflexión. Es fácil de comprender, tenemos un medicamento para una patología crónica, llamémosle A, que se compone de la unión de dos medicamentos (B + C). Podríamos decir que A son dos comprimidos en uno. El coste de A es similar a sumar B + C, pongamos 600 euros al mes por paciente, por lo que todo son ventajas. Todos los medicamentos son de dispensación hospitalaria y sin ningún coste para el paciente.
 
El problema surge cuando C pierde la patente y sale un genérico con una suculenta oferta, entonces tenemos el medicamento A (un comprimido al día) con un coste de 600 euros al mes por paciente frente a los medicamentos B y C (dos comprimidos al día) con un coste sumatorio de 466 euros al mes por paciente.
 
A priori no parece mucho dinero, pero si solo consideramos un hospital medio, como es el mío, con 40 pacientes en tratamiento con el medicamento C, el gasto añadido de utilizar B+C (2 comprimidos/día) frente a A (1 comprimido/día) es en torno a 65.000 euros al año. Dinero, por supuesto, que pagamos todos con nuestros impuestos.
 
Y aquí empiezan las preguntas:
¿Quién dice a los pacientes que pasen de tomar un comprimido al día a tomar dos, cuando llevan tiempo tomándose uno y “están muy bien”?
¿Quién decide quitar el medicamento A del hospital (más caro) si está comercializado, aprobado y financiado por el sistema nacional de salud?
¿Podemos encontrar causas que “justifiquen” que tomar 1 comprimido al día frente a 2 mejora el cumplimiento a un coste diferencial tan elevado?
 
Evidentemente si tuviésemos que pagar los medicamentos de nuestro bolsillo cada cual podría responder a su antojo, sabiendo cual es la munición de la que dispone (cash). El problema, como pasa en el tema de los medicamentos, es cuando disparamos con “pólvora del rey”, aquí ya es otro cantar.

martes, 20 de octubre de 2015

Elenesimonib y la enésima razón para la especialidad de Farmacia oncohematológica

Imatinib, erlotinib, pazopanib, gefitinib, sunitinib, sorafenib, lapatinib, axitinib…y un largo etcétera que están y otros que están por venir. Para los que no estéis muy familiarizados con estas terapias, se trata de una de una de las grandes revoluciones de la terapia oncohematológica en los últimos años. Con un mecanismo de acción en común y que vale para muchos tipos de tumores, son tratamientos dirigidos que se encargan de bloquear aspectos concretos de la biología celular y tumoral. Se toman por vía oral y casi todos ellos en una o dos tomas al día. De muy elevado coste, son la nueva gallina de oro del “market Access” farmacéutico que ha encontrado en este tipo de moléculas un filón inagotable.

Esto me lleva a dos tipos de reflexiones, una externa. Es necesario mas que nunca establecer criterios de coste-efectividad en estas terapias y posicionar muy bien a estos fármacos. Muchos de ellos utilizados en cuartas y quintas líneas, para aportar ¿qué y a qué precio?. Otra reflexión es interna. Empezamos a conocer bien estos fármacos y necesitan un seguimiento farmacoterapéutico estrecho. Tienen muchos efectos adversos, no son tan bien tolerados como en un principio se creía. Interaccionan mucho con la medicación concomitante y desde luego necesitan un abordaje integral con el resto de medicación intravenosa. Y todo esto para decir, que se necesita una superespecialización en farmacia oncohematológica mas que nunca. Porque nunca hemos estado tan cerca de los pacientes oncohematológicos como ahora con la terapia oral. (Si ,ahora que el ministerio va en contra y nos “generaliza” la especialidad. )

Y no es por nosotros (los farmacéuticos de hospital), ni por los oncólogos, ni hematólogos, ni siquiera por el potencial ahorro que supondría una buena gestión de esta terapia. Es por los pacientes y lo están demandando día a día. 



viernes, 26 de septiembre de 2014

Sofosbuvir, el medicamento mas sensacionalista de los últimos tiempos

Hacía tiempo que no encontrábamos un fármaco así. Aparece en periódicos, revistas y telediarios. Es el fármaco de los 60.000 euros, el que un grupo de españoles han decidido comprar por su cuenta. El que va a quitar al interferón y sus múltiples efectos adversos del medio. El que ha provocado una rebelión europea para abaratar el coste del fármaco. El que ha movido a asociaciones de pacientes y profesionales sanitarios a pedir cordura a todos los niveles. El de los altos niveles de efectividad, el del 99% de descuento en Egipto. El que todo el mundo comenta, el que todo el mundo espera, porque de su posición van a depender todos los demás medicamentos de la hepatitis C.

Por fin sabemos que se comercializará en España el 1 de octubre, tendrá su informe de posicionamiento terapéutico y el ministerio ha llegado a un acuerdo con, la cada vez más poderosa Gilead (empresa que comercializa el fármaco).

Todos expectantes, todos pendientes de cómo queda aquí don dinero, todos deseando ver el final del culebrón. Mientras tanto sofosbuvir se ha convertido, sin querer o queriendo, en el medicamento mas sensacionalista de los últimos tiempos

miércoles, 19 de marzo de 2014

Mañana en Mérida, contratos innovadores de acceso hospitalario



Mañana jueves estaremos en el hospital de Mérida hablando de contratos innovadores de acceso hospitalario (“Riesgo compartido”). 

Básicamente se trata de buscar nuevas fórmulas de financiación de los medicamentos orientadas a los resultados en salud del mismo. Las jornadas están organizadas por la Sociedad Extremeña de Atención Farmacéutica Especializada.

Para tratar dicho tema contaremos con el Dr. Miguel Ángel Calleja del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada y actual vicepresidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria.

La cita será a las 17h en el Aula de formación del Hospital de Mérida, si te interesa y estas cerca, estás invitado.

jueves, 27 de febrero de 2014

La hepatitis C y la que se avecina


El tratamiento de la hepatitis C se ha convertido en uno de los puntos calientes del ecosistema hospitalario. La incorporación de los nuevos inhibidores de la proteasa el año pasado con buenos resultados de efectividad traía bastante esperanza a una patología con hasta entonces bajas tasas de curación. Los nuevos tratamientos trajeron consigo, como era de esperar, un elevado incremento de costes que puso rápidamente a trabajar al Ministerio que emitió unas recomendaciones de uso, intentando posicionar estos nuevos tratamientos solamente en los pacientes más deteriorados, por así decirlo.

El caso es que la revolución de la hepatitis C continua viento en popa, la aparición en diciembre pasado de las nuevas guías americanas sitúan a nuevos protagonistas. Los inhibidores de la proteasa de primera generación, tras una corta vida, parecen enterrados y emergen nuevos principios activos, uno de los más aireados, el sofosbuvir, que si sigue los precios americanos costará mas de 700 euros el comprimido. Vicente Baos nos habla de este medicamento en la entrada: El valor y el precio: sofosbuvir. 

Sofosbuvir es de esos medicamentos de los que llevamos escuchando hablar casi desde el comienzo de su desarrollo, que lleva bajo el brazo la potente bandera de poder prescindir del interferon en el tratamiento, hasta ahora piedra angular del mismo y con bastantes efectos adversos. De esos tratamientos que digestivos e infectólogos llevan "aireando" hace tiempo y en el que la potente Gilead (empresa comercializadora del fármaco) va a dejar el resto.

Vicente Baos nos lanza estas preguntas, ¿es razonable este precio en base al coste por el desarrollo del producto y a un beneficio "razonable" de la empresa? Y no solo eso, sino ¿es viable poner estos costes en el contexto mundial económico?.

La verdad es que esto no ha hecho más que empezar y nos queda un largo camino por recorrer. La administración, los profesionales sanitarios y los pacientes, de un modo u otro, debemos poner orden en este escenario cada vez más delicado. Otras vías de acuerdos se hacen ya imprescindibles, acuerdos innovadores, riesgos compartidos o como se quieran llamar. El caso es pagar por resultados y en términos acordes a la economía actual.


martes, 28 de enero de 2014

El 2014 es el año de la economía de la salud



El otro día estuve en unas jornadas que aunaban aquello de la evidencia científica con el lado económico, en ella juntos, médicos y farmacéuticos. Son  jornadas que hace unos años eran difíciles de ver, por supuesto, promovidas por la industria farmacéutica que se ha querido subir al carro de la justificación económica. Entre otras cosas porque no le queda otra, ahora el ministerio es mucho más riguroso en los análisis de costes a la hora de dar luz verde al precio de un medicamento nuevo.

Hoy por hoy podemos decir que son las “jornadas” de moda en la mayoría de especialidades sanitarias. La jornadas estuvieron bien, mucha reflexión sobre la mesa, pero me llamó la atención una ponente de un laboratorio farmacéutico que casi evangelizó varias veces la frase de “El 2014 es el año de la economía de la salud”

La verdad es que no se si tendrá razón o no, lo que es verdad es que podíamos haber escuchado esto hace ya muchos años y quizás ahora estaríamos hablando de otro panorama sanitario (o quizás no).

domingo, 28 de julio de 2013

2 puntos controvertidos sobre la “nueva” ley del medicamento




El pasado jueves entró en vigor la modificación de la ley29/2006 de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios (ley 10/2013). Dichas modificaciones parecen encaminadas a unificar criterios de actuación a nivel nacional, restan “poder” a las CCAA y ponen como principal protagonista al Ministerio y la AEMPS.

Ahora solo falta esperar que sean ágiles, asépticos y certeros con las medidas. También mas implicación en los informes, en definitiva que se “mojen” en las decisiones porque si no, esto no habrá valido para nada.

Estos son los puntos de las modificaciones presentadas que más controversia puedan generar:

1. ¿Se acabó el que cada comunidad autónoma proponga sus medidas independientes de racionalización de medicamentos?

La ley dice: "Las medidas tendentes a racionalizar la prescripción y utilización de medicamentos y productos sanitarios que puedan adoptar las comunidades autónomas no producirán diferencias en las condiciones de acceso a los medicamentos y productos sanitarios financiados por el Sistema Nacional de Salud, catálogo y precios. Dichas medidas de racionalización serán homogéneas para la totalidad del territorio español y no producirán distorsiones en el mercado único de medicamentos y productos sanitarios".

Comentario: El texto resulta algo ambiguo, por un lado se le sigue dejando a las CCAA el criterio de adoptar medidas de racionalización, por otro lado dice que tienen que ser medidas homogéneas para todos. Cabe esperar quien coordinará esto y con que agilidad. Por ahora parece ser un “frenazo legal” a la famosa subasta de Andalucía y también pondría en jaque otras medidas ya iniciadas por las CCAA como los famosos algoritmos valencianos. De hecho la pregunta es ¿qué pasará con las medidas iniciadas ya por  las CCAA?

2. ¿Zanjada la polémica de los equivalentes terapéuticos?

La ley dice: “Las actuaciones orientadas a establecer la posición de un medicamento en la prestación farmacéutica y su comparación con otras alternativas terapéuticas, tendrán una base científico técnica común para todo el Sistema Nacional de Salud y se realizarán en el marco de los informes de posicionamiento de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (Aemps)”.

Comentario: En este sentido tendremos que esperar a que sea la AEMPS la que nos de las pautas a seguir en cuanto a “equivalentes terapéuticos”, de nuevo bloqueando las AET andaluzas. La dificultad radica en tratar el tema con rapidez, difícil visto la gran cantidad de grupos terapéuticos susceptibles de la medida. Queda en el aire que pasa hasta que la AEMPS no hable y hasta donde pueden llegar las Comisiones de Farmacia, como hasta ahora. También parece que con esta medida el Ministerio se adelanta a la “guerra” de los biosimilares, que no ha hecho más que empezar.

Otras modificaciones tienen que ver con los precios industriales de los medicamentos en oficina de farmacia que no podrán ser objeto de modificación o bonificación a no ser que se haga en todo el territorio nacional. La “mayor libertad” en la publicidad de medicamentos que no necesitan receta o la indicación por parte de fisioterapeutas de medicamentos no sujetos a prescripción médica. También se incorpora al ordenamiento jurídico español dos Directivas Europeas que pretenden mejorar los sistemas de farmacovigilancia y de entrada de fármacos falsificados.

Veremos a ver como evoluciona todo y sobre todo como encajan esto las todo poderosas CCAA, teniendo en cuenta que lamentablemente muchas veces no es ciencia, ni eficiencia, es política.

lunes, 15 de julio de 2013

Gasto farmacéutico hospitalario: renovarse o morir.



Salinas San Pedro del Pinatar #instagram
Reproduzco la tribuna de Correofarmacéutico de esta semana que me encomendaron como complemento a la de Miguel Angel Mañez “Gastofarmacéutico hospitalario: la casa sin barrer” del pasado mes de junio:



RENOVARSE O MORIR
El gasto farmacéutico hospitalario va creciendo año a año, motivado por numerosas causas. Cabe destacar el paso de oficina de farmacia al hospital de ciertos medicamentos de diagnóstico hospitalario por parte del Ministerio. También el elevado coste de los nuevos medicamentos hospitalarios y el aumento de la actividad derivado de la cada vez mayor cronicidad de las patologías. 

En este sentido, el foco está cambiando desde hace años y no es de extrañar que en ciertos hospitales el gasto de los medicamentos derivados de pacientes externos (pacientes no ingresados que recogen la medicación en el hospital) roce el 80 por ciento del gasto farmacéutico hospitalario total. En este sentido, los servicios de farmacia hospitalaria han estado y están llevando a cabo una labor importante en la adecuación y contención del gasto farmacéutico hospitalario en todo el proceso. A las actividades clínicas, cada vez más numerosas, como el seguimiento farmacoterapéutico o la conciliación de tratamientos, entre otras, se unen medidas clásicas, y no por ello menos polémicas, como los programas de equivalentes terapéuticos, en el punto de mira en los últimos días en prensa especializada, o la adecuación de presentaciones comercializadas a la práctica habitual mediante formulación magistral.

Otro punto importante en los últimos años respecto a la disminución de gasto ha sido la progresiva automatización de los procesos por parte de los servicios de farmacia, garantizando la trazabilidad y disminuyendo los errores, al igual que los costes derivados del gasto farmacéutico.

Sin embargo, como es de esperar, los farmacéuticos hospitalarios somos un actor más en esta compleja película del gasto hospitalario. Es fundamental alinear y concienciar a todos los profesionales sanitarios, no sólo médicos, sino enfermeras y resto de colectivos, con los objetivos del centro en cuanto a gasto de medicamentos.

Una crisis "bienvenida"
Desde mi perspectiva, ha tenido que llegar una crisis atroz para que el conjunto de profesionales sanitarios y sociedades científicas tomen conciencia de lo que supone el gasto sanitario y en concreto el destinado a medicamentos. Aquí se cumple la vieja expresión de que no hay mal que por bien no venga. Han tenido que llegar estos tiempos de escasez para que el Ministerio empiece a revisar el precio de comercialización de ciertas especialidades hospitalarias en función de la evidencia científica demostrada. Este desolador panorama también ha hecho que cada vez más se busquen nuevas fórmulas de negociación más realistas con los medicamentos, como los contratos de riesgo compartido entre otros. Y por último ha llevado a primera línea de batalla a disciplinas clásicas como la farmacoeconomía o la evaluación económica de medicamentos, poco consideradas, incluso denostadas, por ciertos profesionales sanitarios en otros tiempos.

Aunque creo que todo empieza a cambiar poco a poco, queda mucho camino por recorrer. El primer handicap, que los profesionales sanitarios hospitalarios dejemos de mirarnos al ombligo, nos subamos al mismo barco y rememos en la misma dirección. Empezar con esa "casa sin barrer" que citaba el economista Miguel Ángel Máñez en este espacio.

El primer objetivo, acabar con la inequidad en el acceso a medicamentos hospitalarios, garantizando a los pacientes los tratamientos más efectivos y seguros, con el menor precio. Garantizar la eficiencia del cada vez más engordado gasto farmacéutico hospitalario es responsabilidad de todos, desde los pacientes, pasando por gestores, industria farmacéutica y el conjunto de profesionales sanitarios. Es cuestión de concienciarse y buscar nuevas fórmulas. Explorar nuevos caminos; algunos ya se han iniciado, otros quedan por descubrir. Como en casi todo, se trata de renovarse o morir.

Luis Carlos Fernández Lisón
Servicio de Farmacia Hospitalaria
Complejo Hospitalario de Cáceres

domingo, 16 de junio de 2013

Fármacos caros que no se dan e información que se manipula: el caso de la abiraterona.


Ayer desayunábamos con esta noticia del periódico El País “Medijeron que no me daban el fármaco porque era caro”. La noticia relata el episodio de un paciente con cáncer de próstata que según cuenta le diagnosticaron una medicación “nueva”, el acetato de abiraterona y que fue a recogerlo a la farmacia del Hospital La Paz de Madrid y le dijeron “que no se lo daban porque era caro”.

Así comienza la noticia y por poco que sepamos del caso se antoja bastante manipulada, sobre todo para el lector medio y ajeno al mundo sanitario. Evidentemente ningún Servicio de Farmacia Hospitalaria se puede negar a dar una medicación prescrita porque si, y menos por el motivo de “que es muy cara”. En caso de ser así, los motivos estarán justificados y avalados por la dirección del centro. Además partimos del hecho de que todos los medicamentos que se dispensan en el hospital a pacientes ambulatorios “son muy caros”, por esta regla de tres no se daría ninguno.

Si avanzamos la lectura nos da algunas pistas más, el paciente está en una situación diagnóstica en la cual el medicamento todavía no tiene precio de financiación por parte del Ministerio. Para enfatizar esto, un oncólogo anónimo, no podía ser de otro modo, aprovecha para comentar que el Ministerio prolonga la aprobación del precio de los medicamentos para retrasar su inclusión.

El tema de la abiraterona está siendo bastante polémico desde que se comercializó, su elevado precio, su evidencia científica compleja (leer informe de evaluación del Hospital de Puerto Real que también se cita en el artículo) y el tener alternativas terapéuticas dificulta mucho el posicionamiento del fármaco. Me consta que existen hospitales no muy lejanos que con un área de asistencia similar tienen consumos muy dispares del medicamento. Y a este embrollo se le une que al ser un tratamiento hormonal se han querido unir a la prescripción, en algunos hospitales, urólogos y radioterapeutas, además de los oncólogos. Una guerra con muchos frentes.

No creo que este tipo de noticias hagan ningún bien a nadie. Dio la casualidad que ese sábado por la mañana estaba junto a la jefa del Servicio de Farmacia Hospitalaria de La Paz en un curso, a la que llamaron precipitadamente, con la consiguiente perplejidad y disgusto.

Esta película no es nueva, una vez más “información – manipulación”, cada vez más habitual en noticias sanitarias, lo único que me queda por saber es de donde salió la iniciativa de la noticia y aquí sí que puede haber múltiples teorías.  De ¿M. Gonzalez, paciente protagonista?, me extraña.

domingo, 28 de abril de 2013

Mala Farma: a vueltas con la industria farmacéutica


Ben Goldacre, psiquiatra y periodista famoso por su libro Mala Ciencia vuelve a poner en el punto de mira a la industria farmacéutica con su  nuevo libro. Mala Ciencia lo leí y me gustó, así que este ya lo tengo pedido, ya os contaré:
"El libro de marras es Mala Farma, y es, al menos temáticamente, una especie de segunda parte de Mala Ciencia: si en el primero se ponía en solfa cómo los pseudocientíficos se saltaban los protocolos de investigación para poner en circulación medicamentos que no servían para nada (homeopatía, por ejemplo), en Mala Farma hace lo propio con las farmacéuticas que, con sus malas artes, obligan o persuaden a los médicos y otros profesionales de la medicina no ya sólo a prescribir medicamentos inútiles como la homeopatía, sino incluso a admitir que tal vez funcionan de verdad...
...Mala Farma no es un panfleto hippie que denosta la medicina, sino un ensayo riguroso y documentadísimo sobre las flaquezas de la misma, a fin de que este diagnóstico certero nos permita mejorarla todavía más. Tal vez para evitar fraudes como el tamiflú, y por supuesto para erradicar la comercialización de la homeopatía como en su día se hizo con las Power Balance.
Ben Goldacre ama la medicina, y por ello se ha erigido como el poli malo: para defender la pureza de la investigación científica, los ensayos clínicos, las revisiones sistemáticas, exigiendo mayor control y trasparencia en todo el proceso, sobre todo en lo que se refiere a las farmacéuticas...
(Leido en papelenblanco)

lunes, 25 de marzo de 2013

España es un país drogado

Blue #instagram


“La polimedicación es frecuente entre las personas mayores. Un 13% de la población -unas 30.000 personas- consumen más de 10 medicamentos al día; un millar consumen más de 15 y cerca de 500 superan la veintena, según datos del Instituto Catalán deFarmacología.  Por ejemplo la ingesta de benzodiacepinas (ansiolíticos, hipnóticos…) es más alta en España que en Estados Unidos, Francia, Alemania o Italia.”

Joan Ramón Laporte en el discurso de apertura de la XVIII Jornada de Actualización en Medicina de la Academia de Ciencias Médicas y de la Salud de Cataluña y Baleares este fin de semana pasado.

lunes, 11 de marzo de 2013

Desinversión en medicamentos

En la vía...#instagram

La desinversión en medicamentos es un término muy utilizado en los últimos tiempos, ¿en qué consiste?.  Nos lo explican dos compañeros:

“Se podría definir como un proceso explícito mediante el cual se dejan de financiar parcial o completamente un medicamento o grupo de ellos que ya están en el mercado pero que tienen bajo valor clínico (sin efectividad clínica, no coste-efectivos o cuya efectividad o eficiencia es marcadamente marginal o menor que la de otros disponibles), al tiempo que se promueven los de más alto valor clínico y, además, los recursos liberados se destinan a financiar estos últimos.
Se trata de identificar medicamentos o estrategias terapéuticas que han quedado obsoletas, bien porque han aparecidos nuevos y mejores medicamentos, bien porque el conocimiento científico ha avanzado y hoy se sabe con mayor certeza que no son eficaces, o bien que existen dudas razonables de su eficacia o que siendo eficaces lo son en tan bajo grado y a tan alto coste que la sociedad no puede asumirlas. En todas estas situaciones es razonable plantear la no financiación de estas terapias por el sistema sanitario público, liberando recursos para atender otras que, a lo mejor no se están financiando, y serían más eficaces, es decir producirían más salud en términos de supervivencia o calidad de vida.”
Dr. Bernardo Santos. Servicio de Farmacia Hospitalaria. Hospital Virgen del Rocio de Sevilla (en nuevatribuna)
"La innovación y el desarrollo han de ir unidos a la desinversión y ésta es la manera más coste-efectiva de gestionar las tecnologías sanitarias, en este caso los medicamentos. La desinversión en terapéutica va a hacer posible la utilización de fármacos innovadores y que éstos lleguen a todos los pacientes que los necesiten. En la actualidad, no está claro qué fármacos hay que priorizar para la desinversión: los menos seguros, los que se usen para tratar enfermedades que no revisten gravedad, aquellos cuya desinversión cause menos desconfianza en pacientes y prescriptores, los de alto impacto presupuestario o los que tienen otras alternativas claras.”

Dra. María Puy Figuero. Servicio de Farmacia Hospitalaria. Hospital Cruces de Barakaldo (en Gacetamédica)

miércoles, 27 de febrero de 2013

¿Qué se esconde tras el gasto farmacéutico hospitalario?


Para todas las personas ajenas a este mundo de gestión de medicamentos hospitalarios que quieran comprender la problemática actual, esta lectura es muy recomendable. Es un artículo de hace unas semanas para nuevatribuna.es del Dr. Bernardo Santos Ramos, farmacéutico del Hospital Virgen del Rocio de Sevilla y miembro de la Asociación para la defensa de la sanidad pública de Andalucia:

Mucho se ha hablado del imparable crecimiento y de la opacidad del gasto farmacéutico hospitalario, que representó en 2011 aproximadamente el 15% del gasto hospitalario de todo el Sistema Nacional de Salud y el 38% del mercado farmacéutico total, unos 6.000 millones de euros. Según datos de la consultora IMS, el crecimiento interanual anterior al año 2010 venía siendo en torno al 10-15% aunque se ha limitado mucho en los últimos años. El incremento interanual en 2010 fue del 8,1%, en 2011 del 3,4% y hasta junio de 2012 del 0,9%.
La opacidad también es evidente porque esta consultora es la única fuente de datos disponibles. A pesar de que desde el año 2010, por imperativo legal, el Instituto Nacional de Estadística incluye una ficha para el análisis del gasto farmacéutico hospitalario, (epígrafe 54089), los datos siguen sin estar disponibles en el Ministerio de Sanidad, incumpliendo el mandato legal que le asigna la responsabilidad de su recogida y difusión. Sí se han publicado datos agregados de alguna comunidad autónoma como Galicia.
Todo lo anterior es aún más llamativo cuando el gasto de la prestación en recetas ha disminuido de manera constante en todo el periodo. Un interesante estudio, que tuvo que realizarse desde la atención primaria por el Dr. Simó Miñana, comprobó que el crecimiento real acumulado del gasto por persona protegida en farmacia hospitalaria en el periodo 1999-2005 fue del doble que el del gasto en medicamentos de receta.
Algunas razones podrían explicar este crecimiento
En primer lugar hay que destacar la creciente orientación de la investigación de la industria farmacéutica hacia productos biotecnológicos que han puesto en el mercado medicamentos realmente eficaces, que, en muchos casos, han dado la vuelta a la historia natural de muchas enfermedades. La mayoría de estas patologías son atendidas en el hospital y el hecho de que estos medicamentos sean biotecnológicos les da una complejidad tal que, a menudo, es necesaria su administración o dispensación en el hospital. Por último, se trata de medicamentos de altísimo coste para indicaciones muy prevalentes. El hecho de que estas patologías sean crónicas, o se conviertan en crónicas por la efectividad de estos nuevos tratamientos hace que todos los nuevos casos se sumen a los antiguos y el número de pacientes tratados no pare de crecer.
Por ejemplo, los nuevos anticuerpos monoclonales anti-TNF han supuesto una revolución terapéutica para la artritis reumatoide, la enfermedad inflamatoria intestinal, o el psoriasis, pero han incrementado enormemente sus costes. Estos medicamentos suponen ellos solos en torno al 10% del coste farmacéutico total de un hospital medio.
Un estudio del año 2005 en Dinamarca, (con una población inferior a Cataluña o Andalucía), estimó que el impacto presupuestario de la introducción de estos medicamentos en aquel país sólo en la artritis reumatoide, oscilaría entre 67 y 188 millones de euros, representando este coste hasta 5 veces el coste previo de esta patología. Otro estudio estimó que solamente la introducción de los anticuerpos monoclonales Cetuximab y Bevacizumab en el tratamiento del cáncer de colon metastático en Cataluña supondría un incremento del gasto anual de 2,7 millones de euros.
Para contrarrestar el impacto económico de los medicamentos biotecnológicos es necesaria la rápida introducción de los biosimilares, el establecimiento de condiciones de uso estrictas y el seguimiento de su cumplimiento y la aplicación, cuando sea posible, del concepto de equivalentes terapéuticos.
Otra posible explicación al aumento del gasto farmacéutico hospitalario sería el desarrollo de medicamentos para enfermedades raras que son aprobados con altísimos precios, supuestamente en base al bajo número de pacientes a tratar y que generan importantes incrementos de coste, especialmente en los grandes hospitales donde se sitúan las unidades de referencia de estos pacientes. Por ejemplo, el tratamiento de la hemoglobinuria nocturna paroxística con Eculizumab cuesta en torno a 300.000€ al año por paciente.
Este problema se podría paliar con el desarrollo efectivo de las unidades de referencia para patologías raras, la protocolización de las condiciones de financiación y uso de estos medicamentos a nivel nacional o autonómico y la compra centralizada.
En algunos de estos medicamentos es también de aplicación el concepto de equivalencia terapéutica.
Hay una creencia errónea de que todos los medicamentos huérfanos son efectivos, siendo la realidad que unos sí lo son, y han supuesto verdaderas revoluciones en el tratamiento de sus patologías respectivas, y otros no lo son tanto consiguiendo solo enlentecer el deterioro de los pacientes o simplemente paliar alguno de sus síntomas, existiendo algunos claramente ineficaces en términos de supervivencia o calidad de vida. Por eso, una financiación selectiva que discrimine el grano de la paja y ajuste la disponibilidad a pagar del sistema nacional de salud sobre estos medicamentos es más necesaria que nunca. Los hospitales individuales no deben ni pueden afrontar este problema.
En tercer lugar, otra posible explicación sería el trasvase de medicamentos de la prestación en recetas a dispensación hospitalaria que se ha acometido prácticamente en todas las CCAA en estos años. Hay que tener en cuenta que aproximadamente el 75% del gasto farmacéutico de los hospitales españoles se destina ya a pacientes ambulatorios. Se trata, en general, de medicamentos de alto impacto económico entre los que destacan los utilizados en tratamientos de fertilidad y los medicamentos contra el cáncer que se administran por vía oral.
Esta es una medida positiva clínica y económicamente en tanto que permite una mejor atención farmacéutica a estos complejos pacientes en el equipo multidisciplinar hospitalario y ahorra grandes sumas de dinero al conjunto del sistema, aunque aumenta el gasto hospitalario.
Sin embargo, un posible componente del aumento del gasto farmacéutico hospitalario es posible que haya sido la despreocupación, cuando no la mala gestión, de las políticas de compras y de uso adecuado en algunos centros. Este tema tiene mucho que ver con la opacidad de los datos. Probablemente los datos no se hacen públicos porque podría existir una enorme variabilidad entre hospitales. Un abismo entre aquellos que hacen bien sus deberes y los que no los hacen, entre comunidades autónomas que llevan años incluyendo en los contratos programa de sus hospitales indicadores relacionados con el uso racional de medicamentos en los hospitales y comunidades que sólo lo han hecho recientemente.
Ya en 2003, el Tribunal de Cuentas llamó la atención sobre este aspecto indicando que los hospitales pagaron precios muy diferentes por los mismos medicamentos, independientemente del volumen de compra. La propia consultora IMS tiene datos actualizados que indican lo mismo. Este aspecto, que hay que corregir urgentemente, podría deberse a diferentes razones.
En primer lugar la costumbre, de la que no hay ninguna información documentada y que, afortunadamente, se podría estar erradicando, por la que algunos hospitales podrían haber comprado medicamentos y otros productos a precios más caros de los que fija la competencia a cambio de inversiones de los fabricantes en los centros como una vía irregular de financiación.
En segundo lugar, la gran dependencia que tienen la inclusión o no de un medicamento en un hospital del desarrollo de las Comisiones de Farmacia, una estructura bien asentada desde los años 60 en el panorama internacional y también en España, pero cuya eficacia es muy dependiente de la formación y motivación de sus miembros y de la organización funcional en cada centro y a su vez del desarrollo de los servicios de farmacia hospitalaria, de su capacidad de liderazgo en la selección de medicamentos, en la realización de comparaciones indirectas y en el establecimiento de equivalentes terapéuticos.
Por ello, sería necesario propiciar que la decisión de inclusión o no de un nuevo medicamento y sus condiciones de uso, se traslade a las entidades gestoras o financiadoras de las organizaciones sanitarias y el papel tradicional de las comisiones de farmacia de los hospitales deba ser replanteado. Al menos para los medicamentos de alto impacto económico.
Finalmente cabe decir que la utilización de medicamentos, depende mucho de la cultura de cada hospital, del grado de implantación de la gestión clínica, de la cultura de la eficiencia entre los servicios y de la estructura de incentivos y su transparencia.
Así en hospitales de similares características y cartera de servicios unos pueden gastar hasta el doble que otros en determinados grupos de medicamentos y existen casos de hospitales que, siendo más pequeños que otros, gastan más en medicamentos por una cultura de despreocupación sobre el uso racional de los mismos.
Como se ha comentado más arriba, y a modo de resumen, las razones que explicarían el aumento del gasto farmacéutico hospitalario se pueden dividir en dos grupos. En el primero grupo estarían aquellas que tienen que ver con modificaciones en los patrones de enfermedad, con avances reales en la farmacoterapia, o con la reorganización de la prestación en el sistema sanitario que traslada costes al hospital para ahorrar costes totales. Serían cuestiones que simplemente hay que asumir.
En el segundo grupo estarían aquellas razones injustificadas, que tienen que ver con la mala gestión, que son perfectamente modificables y que generan gasto innecesario. La principal arma para combatirlas sería la publicación urgente de datos desagregados de gasto farmacéutico hospitalario que permitiera identificar qué centros tienen un exceso de gasto injustificado. La sola publicación de estos datos podría solucionar el problema por auto-regulación de los afectados o al menos permitiría estrategias de gestión dirigidas.
En un contexto de crisis, el incumplimiento por el Ministerio de Sanidad de la obligación legal de publicar los datos del consumo farmacéutico hospitalario, podría rozar la negligencia dolosa, cuando su mera publicación podría ser la mejor medicina para el despilfarro y el gasto evitado permitiría, por ejemplo, mantener otras prestaciones, evitar el cierre de centros y servicios o poder pagar adecuadamente a los profesionales.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Variabilidad en el acceso a medicamentos

Soledad #instagram

Hoy hablábamos en sesión clínica sobre la paradoja en el acceso a determinados medicamentos. Tenemos varios casos donde el tratamiento con un determinado principio activo es un 300 o 400% mayor en una provincia que en otra, con una densidad poblacional y casuística similar. Esto que pasa en dos provincias vecinas que se rigen por un mismo servicio de gestión sanitaria, también pasa en hospitales que se encuentran a menos de un kilómetro en grandes ciudades.

Es un tema bastante problemático que creo no llega a la población general. Por poner un ejemplo, si padeces un cáncer de próstata y te pertenece un determinado hospital, te van a tratar de manera diferente que si te hubiese tocado el del distrito de al lado, a menos de un kilómetro.

Y todo esto hablando de hospitales pertenecientes al sistema sanitario público, si comparamos con el ámbito privado las reglas del juego son otras muy diferentes y la variabilidad es mayor. En este caso los pacientes se sorprenderían hacia donde se declina la balanza, pero no quiero meterme en terreno pantanoso.

En cualquier caso el tema, en algunos campos tan delicados como el oncológico, empieza a ser bastante preocupante. El NICE británico ya ha abordado este problema y hace unos meses sacó “la primera guía para evitar la variabilidad de prescripción”. Y a nadie se le escapa que últimamente el ministerio está mirando de reojo las iniciativas del NICE, aunque por ahora, desde mi punto de vista, con resultados agridulces.

La constitución española habla de la equidad en el gasto público, creo que por los hospitales españoles no lo estamos cumpliendo.


jueves, 8 de noviembre de 2012

El doble precio de los medicamentos

Colores...#instagram

Por primera vez en España y siguiendo, en cierto modo, la tendencia del NICE británico, se ha comercializado el primer medicamento de uso hospitalario con doble precio. Me explico, el medicamento sale con un Precio de Venta al Público (P.V.L) determinado, pero en Comisión ministerial para la fijación de precios, donde también por primera vez han participado activamente las CCAA, se ha acordado con el laboratorio en cuestión solo financiar una parte de ese PVL.

Podemos decir de modo simple que el medicamento sale de primeras con un descuento determinado. Esta fijación de precios “doble” es la primera vez que se hace en España, el precio que va a pagar el Sistema Nacional de Salud se supone que es un acuerdo confidencial. Y digo que se supone porque sabemos cómo tratamos la confidencialidad por aquí, de hecho al poco tiempo la mayoría de laboratorios de la competencia ya conocían este precio confidencial, por una u otra filtración a cualquier nivel.

El asunto es interesante, realmente adecua el precio a la evidencia científica del fármaco y a la situación específica del país. Aunque a decir verdad es en este último punto donde se encuentra el meollo de la cuestión.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Single Tablet Regimen, ¿un nuevo dilema económico?


Ya nos hemos ocupado en varios post de la importancia de la adherencia o cumplimiento terapéutico en las diferentes patologías. Aprovecho para recordar que el próximo 15 de noviembre es el día de la adherencia y se realizarán encuestas o se intensificará la importancia de la misma desde las consultas de atención farmacéutica de los hospitales.

Una de las patologías donde es sumamente importante la adherencia y con la que aprendí prácticamente todo lo que se al respecto es la infección por VIH. En este sentido los pacientes han tenido una inmensa mejora al pasar de tomar nueve o diez comprimidos a solo tomar uno que aúna tres principios activos diferentes. Estos comprimidos que contienen tres o más principios activos y permiten cumplir el régimen terapéutico con un solo comprimido se denominan STR (single Tablet Régimen) y van a ser una revolución en los próximos meses. Hasta ahora solo contamos con uno el Atripla, pero dos más están a punto de caer. La cuestión es sencilla los STR son iguales de efectivos y seguros que los principios activos por separado pero su coste es mayor. Esto ya ocurrió con los primeros “combos” (combinaciones de dos principios activos) hace ya casi diez años, pero la situación económica era muy distinta. Aun así hoy en día tenemos hospitales que han aceptado estos combos o STR en su arsenal terapéutico y otros que no, quedándose con los principios activos por separado. Entonces en espera de precios, seguramente más caros y con la perspectiva de la adherencia al tratamiento por un lado y el coste por otro, quedan muchas preguntas por resolver:

¿Qué incremento de coste podemos asumir para disminuir el número de comprimidos que debe tomar un paciente?
¿Puede salir caro a la larga no apostar por estos STR, ya que el rescate tras fracaso por no adherencia es más caro?

Todo está por definir y huelga decir que como hasta ahora habrá diferentes resultados según la comunidad autónoma. Cuenta un médico (o la leyenda) que un consejero dijo a una figura de referencia en VIH que no iba a pagar 750.000 euros más al año para que sus pacientes se tomen un comprimido en vez de dos o tres al día.

Música para empezar la semana, The Wallflowers vuelve a sacar disco tras años de inactividad, muchos les conoceréis como el grupo del hijo de Bob Dylan (Jakob). Yo me sigo quedando con sus primeros discos.


domingo, 28 de octubre de 2012

Eficiencia en la gestión de medicamentos, ¿atrapados en el tiempo?

Simetría...#instagram

Al igual que muchas tendencias se dicen que son cíclicas y vuelven tras un periodo determinado de tiempo, a la gestión de medicamentos en los hospitales parece pasarle igual. Conceptos como “desinversión” en medicamentos o tecnologías no eficientes, centralización de preparaciones y adquisiciones, gestión clínica, política de equivalentes terapéuticos y otras más, vuelven a resurgir con más fuerza que nunca por los despachos. Quizás nunca se fueron pero, sin duda este escenario tan desolador, las ha rescatado de un cierto letargo. La pequeña diferencia radica en que esas fórmulas que se llevan predicando desde hace tiempo por los servicios de farmacia hospitalarios,muchas veces con poco éxito, ahora son reclamadas, casi exigidas, por directores médicos y gerentes.

Este tema me sugiere dos preguntas inmediatas, ¿tenemos qué tener el agua al cuello para tomarnos en serio la eficiencia en la gestión de los medicamentos hospitalarios?. A tenor de lo visto parece ser que poco se ha innovado en este aspecto en los últimos años, ¿está ya todo inventado?,¿no hay nuevas fórmulas?

Quizás unas preguntas son más fáciles de contestar que otras. Mientras tanto, simulando a Bill Murray en “Atrapado en el tiempo”, yo mañana hablaré sobre la importancia de los “equivalentes terapéuticos” en la Comisión de Farmacia del hospital, prácticamente igual que cuando era R1 o R2.


Related Posts with Thumbnails