Hoy en sesión clínica un compañero de cardiología terminaba la presentación con una particular forma de ver todo esto de los medicamentos.
Ilustrado por dos fotografías, una de una modelo emperifollada hasta las cejas y desfilando por una selecta pasarela (alta costura) y otra con una modelo con un vestido más sencillo en una pasarela más nutrida de gente de todo tipo (Pret a porter), explicaba el “estatus” de los medicamentos.
Por un lado comentaba que es lo que quiere la Industria farmacéutica cuando saca un medicamento. Quiere un medicamento pret a porter, que llegue al mayor número de pacientes, pero que suele tener un precio de alta costura, que recupere toda la inversión y genere beneficios, evidentemente. Los clínicos o digamos los servicios sanitarios apuestan por medicamentos pret a porter con costes pret a porter, esto está bastante claro y también es bastante complicado. Pero queda la tercera opinión y la más importante, ¿qué es lo que quiere o demanda el paciente en la consulta?. (Hablábamos de uno de los nuevos antiagregantes, tratamiento básicamente ambulatorio). En la época del Dr. Google, donde todo se encuentra a golpe de click y la información está tan accesible, el paciente exige un medicamento de alta costura, el precio digamos que es lo de menos.
Otra puntualización, el ponente dirigiendo el puntero a la bella modelo de la foto explicaba: a esta modelo aunque le pongamos un saco por la cabeza le va a sentar igual de bien, eso también pasa con los medicamentos, hay pacientes donde casi todo le va bien.
Una particular reflexión y una forma curiosa de ver parte de este tinglado.