Mostrando entradas con la etiqueta Uso racional de medicamentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Uso racional de medicamentos. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de agosto de 2019

Soy paciente (...y profesional sanitario). ¿Cómo se lo que cuesta un medicamento hospitalario?


La respuesta es rápida, para el paciente resulta muy difícil (o imposible), pero es que para la mayoría de médicos también. 

El otro día me preguntaba de pasillo un oncólogo de mi hospital que donde podía consultar el precio “real” de los medicamentos. Con real quiero decir lo que el sistema nacional de salud paga, es decir, el precio financiado que dista del precio de venta oficial del laboratorio. La pregunta es lógica estamos en la era de la información, las tecnologías y la inmediatez a golpe de click y el coste del tratamiento es un dato más a la hora de elegir la opción terapéutica más eficiente. 

Pues bien no hay manera de saber el precio de los medicamentos por parte de un oncólogo (así como otros especialistas…y pacientes). 

La agencia española del medicamento posee bases de datos muy buenas sobre los medicamentos comercializados con fotos inclusive de cada uno de ellos pero del tema precio nada de nada. El ministerio también tiene bases de datos estupendas con el precio financiado (base de datos Alcántara) pero de acceso restringido. El Consejo General de colegios farmacéuticos también posé una base de datos muy completa donde podemos ver los precios pero es de pago, si no estás suscrito no tienes acceso a ella. Y así podríamos seguir con algún ejemplo más. 

En definitiva, que le tuve que decir al oncólogo que solo le quedaba llamar al servicio de Farmacia del hospital o que este le facilite un listado de precios, que en breve se quedará obsoleto. 

Parece increíble, pero así estamos.

miércoles, 27 de junio de 2018

En el caso de los medicamentos "tranquilidad, no consuman lo que escuchan..."

El otro día en consulta uno de nuestros pacientes que venía a recoger medicación para la esclerosis múltiple me hizo una pregunta sobre una noticia que había visto en la televisión (en concreto antena 3) sobre la cladribina, uno de los últimos fármacos comercializados para esta patología.

Este tipo de preguntas no es nuevo, viene acompañado de un sentimiento esperanzador que creo que es positivo y de otro podríamos denominar negativo de precipitación o angustia que se traduce en quiero acceder al fármaco ya, el mío no me resulta efectivo.

Intenté explicarle lo mejor que pude la situación siempre desde un punto de vista tranquilizador, el clásico ejemplo de no gastar “munición farmacológica” antes de tiempo y de dar los pasos poco a poco y de manera ordenada. El paciente resolvió algunas de sus dudas y salió de la consulta con una visión mas real de la situación.

Como no había visto la noticia en el telediario me dio por buscarla y contrastar la información. El título de la noticia ya da para un comentario de texto “Ya a la venta un fármaco que consigue “normalizar” durante cuatro años el día a día de los pacientes de esclerosis múltiple”. 

Pero me centraré en algunos temas más técnicos. El fármaco solo está aprobado para esclerosis múltiple recurrente muy activa clínicamente. Por su puesto, no cura la enfermedad, lamentablemente todavía no se ha conseguido ese objetivo. Su efectividad se basa en el posible control de los brotes. Evidentemente no está exento de efectos adversos, procesos infecciosos, alteraciones hematológicas o incluso la aparición de neoplasias malignas pueden ser algunos de ellos. Y por último uno de sus puntos fuertes y en lo que basan la “normalización” del día a día del paciente es por su forma de administración que apenas dura unas semanas y se habla de hasta cuatro años sin tener tratamiento. Sin embargo ya hay otras alternativas que presentan una posología similar que permite “vacaciones terapéuticas” durante un largo periodo de tiempo y en espera de datos en vida real, los ensayos nos dicen que del 20-30% de pacientes necesitan retratarse antes de esos 4 años.

En definitiva no estoy en contra de noticias sobre novedades terapéuticas en medios de comunicación masivos, siempre que sean rigurosas, presenten el lado positivo y negativo, así como moderen las expectativas creadas, algo que solemos hacer los que nos movemos en el mundo del medicamento.

Al paciente gracias por “dudar” y preguntar. Y acabo con estas palabras que a más de uno le sonarán "tranquilidad, no consuman lo que escuchan..."

lunes, 2 de abril de 2018

Programa de optimización de antibióticos: réquiem por un sueño.

¿Por qué no se apuesta por proyectos que funcionan a nivel hospitalario?. Después de muchos años en esto sigo sin tener una respuesta clara, pero sigue pasando. La impresión es la de siempre, énfasis por gestionar lo que se “vende” políticamente y desconocimiento del mundo hospitalario, en donde parece que lo único que interesa es la sempiterna lista de espera quirúrgica. 

El enésimo fracaso que sufrimos por aquí es el “programa de optimización de antibióticos – PROA” que tan buenos resultados estaba dando en nuestro hospital y del que formaba parte activa mi servicio. 

Muere por inanición, por falta de inversión institucional. Es de las pocas veces que he visto que un programa recibe por parte del resto de servicios clínicos cartas de apoyo para evitar que no se cierre. 

Y la verdad lo puedo sentir por la pérdida de calidad en la prescripción de antibióticos, por los pacientes o por la “ecología microbiana” del hospital. Pero sobre todo lo siento por el magnífico equipo que se formó, coordinado, comprometido y motivado. Y a estas alturas puedo decir que eso es lo más difícil en estos tiempos. 

Espero que la situación se reconduzca pero, hoy por hoy, la cosa pinta mal y el proyecto PROA muere (de éxito) en Cáceres, aunque parezca mentira.

PD: Este post lo escribí hace mas o menos un mes y lo quise dejar "macerar", imagino que esperando una solución al respecto. Pasado el tiempo todo sigue igual. Ahora que vuelvo a ver aumentar el consumo general de antibióticos en el hospital (sobre todo los de amplio espectro), vuelvo a ver tratamientos con meropenem de mas de 20 días, duplicidades de antibióticos,  por poner algunos ejemplos, y el hospital se vuelve a sumergir en la mala utilización de antibióticos que nos antecede, puedo casi certificar la muerte del PROA.
D.E.P.

miércoles, 14 de marzo de 2018

La insoportable medicalización del ser


La semana pasada un cardiólogo de mi hospital subía esta foto a una red social, poniendo de manifiesto el ensañamiento terapéutico que sufren algunos pacientes.
En la foto el tratamiento con el que el paciente llegaba a la consulta y tachado lo que el cardiólogo suspendió al paciente.

Duplicidades, ya sea de principio activo o grupo terapéutico, interacciones, medicamentos con bajo valor terapéutico…el tratamiento no tiene desperdicio. Causas: nula coordinación primaria-especializada, falta de revaluación de los tratamientos, sistemas informáticos que te permiten “copia y pega” arrastrando toda la medicación anterior sin revisarla, poco interés por el tratamiento farmacológico de algunos profesionales sanitarios, poco tiempo asistencial y un sinfín de motivos que acaban con una devastadora polifarmacia que se retroalimenta.

Por acabar de manera elegante diré: mucho por hacer en este campo en donde tenemos que involucrarnos todos los profesionales.

miércoles, 26 de julio de 2017

¿Podemos utilizar los medicamentos caducados en práctica clínica?

El tema de la caducidad de los medicamentos siempre ha sido bastante controvertido, la pregunta del millón: ¿se pueden usar después de la fecha de caducidad? 

La fecha de caducidad de los medicamentos es el límite en el que las agencias reguladoras y las compañías farmacéuticas aseguran su estabilidad fisicoquímica y eficacia, normalmente dos o tres años desde su fabricación. Después de que “expire” esta fecha de caducidad no podemos asegurar que estos medicamentos sean eficaces, en base a estudios, pero tampoco que no lo sean. En EEUU se ha estimado que a nivel hospitalario los medicamentos caducados pueden suponer unas perdidas de 800 millones de dólares al año, eso sin contar farmacias de calle y atención primaria. 

En 2015 en la revista de la prestigiosa Clínica Mayo de Minnesota “ Mayo Clinic Proceedings” se publicó un artículo llamado "Extending Shelf Life Just Sakes Sense", que abordaba este tema, sugiriendo que a las farmacéuticas se les podría requerir establecer una fecha de vencimiento preliminar y luego obligarlas a actualizar la fecha de caducidad de los medicamentos con pruebas a largo plazo. Los organismos regulatorios, la FDA en EEUU, también podrían hacerlo. Sobre todo en los medicamentos de almacenaje en farmacias (hospitalarias, comunitarias o de atención primaria) donde la buena conservación de los mismos está asegurada. De hecho en España hemos vivido en los últimos años un caso inusual al respecto. Debido a la pandemia de gripe A en 2009-2010 se elaboraron muchos comprimidos de oseltamivir por parte del ejército y su caducidad se ha ido ampliando año a año por parte de la agencia española del medicamento sin aparentes problemas. 

Este tema ha estado de actualidad en los últimos días en la prensa norteamericana porque dos investigadores de California (Gerona and Cantrell) han analizado envases de medicamentos olvidados en la trastienda de una pequeña farmacia que tenían en torno a 30 o 40 años de antigüedad encontrando en muchos principios activos una actividad similar a la que tendrían si hubiesen sido fabricados ahora. Estos mismos investigadores ya publicaron en 2012 un artículo sobre este tema recomendando la utilización de muchos medicamentos caducados. En este sentido un estudio en 2006 sobre 122 medicamentos también demostró que la mayoría eran estables después de su fecha de caducidad. 

Las preguntas son: 

¿Nos podemos permitir “tirar a la basura” medicamentos que aunque se supone que están caducados se pueden utilizar sin problema? 

¿Quién se encarga de garantizar este aumento de caducidad… los organismos oficiales, la industria farmacéutica? 

¿Merece la pena ocuparnos de este tema? 

Si tenemos en cuenta las cifras americanas, la respuesta a esta última pregunta es claramente si.

domingo, 7 de mayo de 2017

Me gustan los medicamentos mucho, por favor respételos



Cartel que me encontré cerca del castillo de Magacela (Badajoz) y que inspiró este post


Por ejemplo…

Antes de iniciar cualquier tratamiento debe leer detenidamente el prospecto de los medicamentos. 

Utilice el medicamento tal y como se lo indicó su médico o farmacéutico, a la hora correcta y durante todo el tiempo que dure el tratamiento.

La mayoría de los medicamentos no se deben utilizar simultáneamente con otros ni con bebidas alcohólicas. Siga las instrucciones de su médico o farmacéutico.

No administre nunca su medicamento a otra persona. Ha sido recetado para su problema médico personal y puede no ser adecuado para el tratamiento de otra persona.

Lea siempre el envase antes de utilizar el medicamento, fijándose sobre todo en la fecha de caducidad. 

No se deben mezclar nunca dos medicamentos distintos en un mismo envase.

Es importante guardar los medicamentos correctamente. Como norma general proteger de la luz directa, del calor, de la humedad y fuera del alcance de los niños. Guarde en frigorífico solo aquellos medicamentos que lo necesiten.

Los medicamentos pueden a veces producir efectos no deseados. Informe a su farmacéutico sobre cualquier cambio observado durante su tratamiento.

Si se trata de medicación hospitalaria devuelva al Servicio de Farmacia Hospitalaria la medicación que no esté tomando en su tratamiento actual o caducada.

Etc…

lunes, 10 de abril de 2017

Dos lecturas recientes sobre biosimilares en España que no te deberías perder



1. El mes pasado se publicó un interesante estudio realizado en España (concretamente en Sevilla) sobre el cambio de infliximab “original” a infliximab biosimilar, lo que se denomina “SWITCH”.

El estudio, denominado “Effectiveness and Safety of CT-P13 (Biosimilar Infliximab) in Patients with Inflammatory Bowel Disease in Real Life at 6 Months”, se llevó a cabo en 80 pacientes con enfermedad de Crohn de moderada a grave y 40 con Colitis Ulcerosa. Se incluyeron en el estudio pacientes NAIVE (que iniciaban tratamiento con biosimilar) y en SWITCH (que cambiaban del original al biosimilar).

En los pacientes en SWITCH: El 83.9% de los pacientes con enfermedad de Crohn intercambiados, que estaban en remisión en el momento del switch, continúan en remisión a los 6 meses. En el caso de los pacientes con colitis ulcerosa, el 91.3% de los que estaban en remisión en el momento del switch, continúan en remisión a los 6 meses. En los pacientes NAIVE: 50% con enfermedad de Crohn y el 66.7% con colitis ulcerosa alcanzaron la remisión a los 6 meses Se notificaron efectos adversos en el 7.5% de los casos durante este tiempo de estudio. 

El estudio concluye que infliximab biosimilar fue eficaz y bien tolerado en pacientes con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.

2. Hace unos días se publicaba en EVALMED una interesante evaluación GRADE por parte de un compañero de farmacia hospitalaria del Hospital Infanta Cristina de Badajoz del ensayo clínico publicado en enero de2017 por Rugo y colaboradores de utilización de trastuzumab “original” frente a trastuzumab biosimilar en cáncer de mama metastásico.

La conclusión es una recomendación fuerte a favor de utilizar el trastuzumab biosimilar, te sugiero que te leas la publicación entera porque la verdad es que merece la pena.

martes, 4 de abril de 2017

Medicamentos que no valen para nada



Recientemente aparecía en British Medical Journal una noticia sobre que el NHS (Sistema Nacional de Salud Británico) publicará una lista de medicamentos de “bajo valor” como parte de una nueva campaña para reducir costes sanitarios que entrará en vigor en junio de 2017. La revisión se llevará a cabo por una comisión clínica, se centrará primero en un pequeño grupo de medicamentos y se habla ya de ahorrar 128 millones de libras al año.

Esto me ha llevado rápidamente a un viaje por el tiempo. A la terminología de cuando era residente de aquellos medicamentos VINEs (de valor intrínseco no elevado) que elaboraron hace ya más de 20 años Laporte y colaboradores. A esos boletines terapéuticos andaluces con conclusión de “medicamentos que no suponen un avance terapéutico”. Toda aquella polémica que se generó hace ya unos años sobre la utilización de “tratamientos condroprotectores o SYSADOA”, esos medicamentos que no han demostrado ninguna utilidad terapéutica...y así múltiples ejemplos.

Este es un tema clásico, casi podríamos decir de toda la vida y que sigue vigente a día de hoy. La pregunta es la de siempre ¿por qué autorizamos medicamentos que no han demostrado eficacia o mejora terapéutica? Es algo así como crear tus propios enemigos con los que luchar mas adelante.
Related Posts with Thumbnails