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martes, 3 de noviembre de 2020

Seguir luchando

El camino se hace al andar, eso ya lo dijo Machado, se dibuja con pasión, empatía, transparencia, creatividad, automotivación y un sin fin de cualidades que dependen de mi, pero también de ti. 

Es muy importante la actitud, la aptitud pero también quien te encuentres en tu camino. El resultado depende muchas veces de que alguien crea en ti, en tu proyecto, en tu equipo. 

Si hablamos de un hospital, de un director médico, asistencial, de gestión o de un gerente, cualquier persona que tenga influencia en dejar mas o menos abierta una puerta en tu camino y, al fin y al cabo, te genere oportunidades. Quizás muchas veces sea injusto y desesperante pero hay que seguir luchando. 

Hoy en nuestro servicio celebramos una nueva oportunidad por parte de nuestro equipo directivo y eso es muy de agradecer.

jueves, 29 de agosto de 2019

Telefarmacia..."ya están aquí"... (*poner entonación de la niña de Poltergeist)


El otro día me encontré por casualidad en twitter, siguiendo la crítica de un farmacéutico de oficina de farmacia, con la aplicación móvil “Telefarmacia”. Una app en la cual podemos encargar que los medicamentos nos lleguen a casa sin ir a la farmacia. Esta app es gratuita para los asociados a FAMMA (Federación de asociaciones de personas con discapacidad física y orgánica de Madrid) y para el resto cuesta de 1 a 3,5 euros, dependiendo de la urgencia. 


Sin duda alguna la sociedad cambia y esto es un problema que nos encontramos en todos los ámbitos de la farmacia (comunitaria, primaria, hospital). Pacientes que les cuesta ir físicamente a la farmacia, con problemas de movilidad, lejanía o simplemente que no tienen tiempo por una razón u otra.



Está claro que, o lo hacemos desde dentro los farmacéuticos e intentamos establecer circuitos donde no perdamos a los pacientes y les podamos monitorizar y aconsejar, o perderemos un valor añadido importante sobre el paciente. Nos guste o no, en un tiempo donde TODO nos lo traen a casa es incluso arrogante pensar que los medicamentos estén fuera de esta vía. Lo que tenemos es que adelantarnos, establecer nosotros (los profesionales) los procesos donde se garantice la adecuada conservación y trazabilidad y donde no se pierda el asesoramiento farmacoterapéutico…ya estamos tardando.

jueves, 15 de agosto de 2019

Soy paciente (...y profesional sanitario). ¿Cómo se lo que cuesta un medicamento hospitalario?


La respuesta es rápida, para el paciente resulta muy difícil (o imposible), pero es que para la mayoría de médicos también. 

El otro día me preguntaba de pasillo un oncólogo de mi hospital que donde podía consultar el precio “real” de los medicamentos. Con real quiero decir lo que el sistema nacional de salud paga, es decir, el precio financiado que dista del precio de venta oficial del laboratorio. La pregunta es lógica estamos en la era de la información, las tecnologías y la inmediatez a golpe de click y el coste del tratamiento es un dato más a la hora de elegir la opción terapéutica más eficiente. 

Pues bien no hay manera de saber el precio de los medicamentos por parte de un oncólogo (así como otros especialistas…y pacientes). 

La agencia española del medicamento posee bases de datos muy buenas sobre los medicamentos comercializados con fotos inclusive de cada uno de ellos pero del tema precio nada de nada. El ministerio también tiene bases de datos estupendas con el precio financiado (base de datos Alcántara) pero de acceso restringido. El Consejo General de colegios farmacéuticos también posé una base de datos muy completa donde podemos ver los precios pero es de pago, si no estás suscrito no tienes acceso a ella. Y así podríamos seguir con algún ejemplo más. 

En definitiva, que le tuve que decir al oncólogo que solo le quedaba llamar al servicio de Farmacia del hospital o que este le facilite un listado de precios, que en breve se quedará obsoleto. 

Parece increíble, pero así estamos.

lunes, 22 de julio de 2019

Reflexión para tardes de verano...(X)


En estos tiempos tan mediatizados...
























Visto en @josefajram

domingo, 16 de septiembre de 2018

¿Cuándo nos atreveremos con una atención primaria virtual en sanidad?

Hace ya bastantes años que leo el blog de Jay Parkinson. Jay es un médico de atención primaria de Nueva York, coetáneo, con cierto aire hipster y cara de chaval majete que todos querríamos tener como colega. Pero Jay por lo que destaca es por su inquietud e incursión en el mundo digital y creación de aplicaciones móviles y plataformas destinadas a mejorar la atención sanitaria desde hace tiempo. En 2012 creó SHERPAA, lo que podríamos definir como una plataforma de acceso a multitud de médicos que pueden dar solución a distancia a gran parte de nuestros problemas sanitarios más básicos. SHERPAA se define como una plataforma de atención primaria virtual, su lema “Modern care from great doctors”.

Jay lleva tiempo hablándonos de las bondades de su criatura (SHERPAA) y que son fáciles de adivinar, atención sanitaria instantánea a golpe de móvil allí donde estés, médicos “personalizados” y que conocen perfectamente tu historial, resultados a golpe de click, accesibilidad, comodidad y, en definitiva, calidad de vida. 

Pero Jay nos habla también de algo muy importante en este nuevo tipo de asistencia sanitaria y es de eficiencia y ahorro. Crucial en Norteamérica para el paciente que es quien directamente paga su asistencia sanitaria. (Aquí como parece que la sanidad es gratis y no la paga nadie…). Jay lleva tiempo diciendo a los pacientes que el 80% de los problemas sanitarios que demandan (nada más y nada menos) se pueden solucionar online con una visita virtual pagando bastante menos que por acudir físicamente a la consulta de un médico. Y es que cuando hablamos de dinero el tema debe cuadrar y ya llevamos unos años donde las compañías sanitarias privadas como Sanitas o Asisa empiezan a meterse en este mundo de la atención primaria virtual.

A nivel público tenemos algunas experiencia en telemedicina de consultas de especialista y centros de salud pero¿ para cuando una atención primaria virtual?. Los abarrotados centros de salud lo iban a agradecer y muchos pacientes también. Al fin y al cabo a nadie le gusta estar horas y horas esperando en una sala de espera donde el de un lado está tosiendo y el del otro está dando golpes constantemente a la silla, fruto de la impaciencia que genera la espera.

Mientras tanto seguiré leyendo al “visionario” de Jay, aunque tengo que reconocer que me gustaba mucho más al principio, ahora lleva ya años donde la mayoría de posts están dedicados a hablar de “su libro”, por otro lado normal.

martes, 12 de junio de 2018

Efectos de la comunicación empática y positiva en la salud

Una revisión sistemática y meta-análisis publicado recientemente sobre veintiocho ensayos ratifica lo que ya intuíamos; comunicar con empatía y positividad mejora los resultados en salud de los pacientes.

Los estudios demostraron que los médicos que usan lenguaje positivo reducen el dolor del paciente de manera similar a algunos medicamentos. Otros beneficios demostrados con la utilización de comunicación empática y mensajes positivos fue mejoría en los síntomas relacionados con la enfermedad de Parkinson, aumento de la capacidad pulmonar en pacientes con asma, incluso reduciendo la cantidad de medicamentos utilizados, reducción del dolor, disminución de la estancia hospitalaria y aumento de la satisfacción del paciente y la calidad de vida.

La forma en que un mensaje positivo parece ayudar tiene su explicación biológica a través de la generación de endorfinas. Así que si eres profesional sanitario agregar una dosis de empatía probablemente potencie el efecto de los medicamentos sin añadir ningún efecto adverso. Para algunos pacientes seguramente esta dosis de empatía es lo único que necesiten.

Empecemos…

domingo, 29 de abril de 2018

La lucha de los medicamentos “antiguos”

Hoy en día, cuando metemos en una coctelera medicamentos, costes, comercio y acceso, casi siempre nos sale el mismo resultado, los medicamentos biológicos y su adlátere los biosimilares.

Sin embargo alguna que otra batalla se está librando con medicamentos que llevan mucho tiempo entre nosotros, han perdido la patente y dejan de ser rentables para los laboratorios. Es habitual ver como principios activos que comercializaban muchos laboratorios de repente quedan reducidos a un solo laboratorio. En el “mejor” de los casos se soluciona con una retirada del descuento inicial del medicamento prácticamente en monopolio. En el peor de los casos surgen desabastecimientos y los consiguientes problemas de disponibilidad. En algunos casos hay que recurrir a medicación extranjera, en otros casos a alternativas terapéuticas y casi todas las soluciones tienen de nuevo un aumento de coste en el proceso para el hospital.

Al parecer esta guerra con los medicamentos “antiguos” es mundial y hace unos meses se hacía eco de la noticia el New York Times. Al parecer los hospitales estadounidenses sufren desabastecimientos que se suelen resolver con un incremento de costes en los mismos. Evidentemente allí las reglas del juego parecen diferentes, los hospitales aumentan el coste que el paciente directamente paga de su bolsillo (igual que aquí, pero el efecto de pagarlo con impuestos a pagarlo directamente cambia sustancialmente).

Una de las soluciones que se plantean los americanos es ponerse de acuerdo múltiples hospitales para formar su propia “compañía farmacéutica” y hacer frente a los altos precios que están sufriendo estos medicamentos “antiguos”, evidentemente, algo imposible por aquí.

En cualquier caso un problema que en países como el nuestro, donde la sanidad es “universal y gratuita”, debe mantener los ojos abiertos a las agencias reguladoras y sobre todo no permitir los desabastecimientos de medicamentos esenciales como extorsión comercial.

lunes, 2 de abril de 2018

Programa de optimización de antibióticos: réquiem por un sueño.

¿Por qué no se apuesta por proyectos que funcionan a nivel hospitalario?. Después de muchos años en esto sigo sin tener una respuesta clara, pero sigue pasando. La impresión es la de siempre, énfasis por gestionar lo que se “vende” políticamente y desconocimiento del mundo hospitalario, en donde parece que lo único que interesa es la sempiterna lista de espera quirúrgica. 

El enésimo fracaso que sufrimos por aquí es el “programa de optimización de antibióticos – PROA” que tan buenos resultados estaba dando en nuestro hospital y del que formaba parte activa mi servicio. 

Muere por inanición, por falta de inversión institucional. Es de las pocas veces que he visto que un programa recibe por parte del resto de servicios clínicos cartas de apoyo para evitar que no se cierre. 

Y la verdad lo puedo sentir por la pérdida de calidad en la prescripción de antibióticos, por los pacientes o por la “ecología microbiana” del hospital. Pero sobre todo lo siento por el magnífico equipo que se formó, coordinado, comprometido y motivado. Y a estas alturas puedo decir que eso es lo más difícil en estos tiempos. 

Espero que la situación se reconduzca pero, hoy por hoy, la cosa pinta mal y el proyecto PROA muere (de éxito) en Cáceres, aunque parezca mentira.

PD: Este post lo escribí hace mas o menos un mes y lo quise dejar "macerar", imagino que esperando una solución al respecto. Pasado el tiempo todo sigue igual. Ahora que vuelvo a ver aumentar el consumo general de antibióticos en el hospital (sobre todo los de amplio espectro), vuelvo a ver tratamientos con meropenem de mas de 20 días, duplicidades de antibióticos,  por poner algunos ejemplos, y el hospital se vuelve a sumergir en la mala utilización de antibióticos que nos antecede, puedo casi certificar la muerte del PROA.
D.E.P.

martes, 27 de febrero de 2018

Sanidad "gratuita", ¿valoramos lo que tenemos?

Hace poco veía por la red esta interesante infografía de @yo_doctor  sobre ¿Cuánto cuestan las urgencias en España? Y por qué deberíamos cuidarlas en unos pocos ejemplos. 


Y es que realmente, por lo general, no sabemos valorar los servicios sanitarios. Esa falsa sensación de que la sanidad es gratuita. (digo falsa porque corre a cargo de todos los impuestos que pagamos rigurosamente, entre otras cosas)

Todos los días salen de la consulta externa de farmacia de mi hospital pacientes con medicamentos cuyo importe total ronda los 70.000 euros. Si, todos los días, y en un hospital medio, por lo que de aquí podemos empezar a extrapolar si nos referimos a hospitales más grandes. Aun así, seguimos teniendo casos de…”se me olvidó meter la medicación en el frigorífico…”, “…se me ha congelado la medicación porque la dejé en determinado sitio del frigo…”, “…he perdido la medicación o no sé dónde la he dejado…” o simplemente “…no me he tomado la medicación, pero vengo a por mas…”…

Y el mensaje es el mismo que la infografía: ¿valoramos los medicamentos “gratuitos” que se dispensan en el hospital?. La respuesta, como en casi todos estos asuntos es “a veces”.

martes, 21 de noviembre de 2017

Sobre la Agencia Europea del Medicamento...

No solo hemos perdido la posibilidad de muchos puestos de trabajo para personal sanitario en nuestro país, que falta hace. 
La posibilidad de potenciar el sector biomédico y de investigación, que falta hace. 
La posibilidad de un mayor desarrollo de la industria farmacéutica, que falta hace. 
La posibilidad de evitar la fuga de talento nacional farmacéutico y médico al extranjero y la posibilidad de atraer talento internacional, que falta hace. 
La posibilidad de atraer a nuevas empresas del sector sanitario con la consiguiente inyección económica, que falta hace. 
La posibilidad de colocar a España a la cabeza del conocimiento sanitario, que falta hace. 
Y tantos otras cosas…que falta hacen.

Ante todo hemos perdido la posibilidad de demostrar que en este país estamos por encima de nuestros políticos. Ellos, como siempre, no pierden. Perdemos todos y especialmente todos los profesionales que nos dedicamos al sector sanitario…

...una putada (con perdón).

domingo, 24 de septiembre de 2017

La vida es aquello que pasa mientras miras tu móvil (parte II)


Las innumerables ventajas que han traído a nuestra vida y quehacer diario los dispositivos móviles son bien conocidas. Los problemas que pueden acarrear también. Pero que ocurre cuando hablamos de emociones, sentimientos o sensaciones. Aquí habría mucho que debatir, muchas opiniones y quizás todas ellas muy válidas.

El otro día me encontré con esta foto por internet, metáfora perfecta de varias generaciones disfrutando de un mismo evento.

¿Qué opinas?


miércoles, 26 de julio de 2017

¿Podemos utilizar los medicamentos caducados en práctica clínica?

El tema de la caducidad de los medicamentos siempre ha sido bastante controvertido, la pregunta del millón: ¿se pueden usar después de la fecha de caducidad? 

La fecha de caducidad de los medicamentos es el límite en el que las agencias reguladoras y las compañías farmacéuticas aseguran su estabilidad fisicoquímica y eficacia, normalmente dos o tres años desde su fabricación. Después de que “expire” esta fecha de caducidad no podemos asegurar que estos medicamentos sean eficaces, en base a estudios, pero tampoco que no lo sean. En EEUU se ha estimado que a nivel hospitalario los medicamentos caducados pueden suponer unas perdidas de 800 millones de dólares al año, eso sin contar farmacias de calle y atención primaria. 

En 2015 en la revista de la prestigiosa Clínica Mayo de Minnesota “ Mayo Clinic Proceedings” se publicó un artículo llamado "Extending Shelf Life Just Sakes Sense", que abordaba este tema, sugiriendo que a las farmacéuticas se les podría requerir establecer una fecha de vencimiento preliminar y luego obligarlas a actualizar la fecha de caducidad de los medicamentos con pruebas a largo plazo. Los organismos regulatorios, la FDA en EEUU, también podrían hacerlo. Sobre todo en los medicamentos de almacenaje en farmacias (hospitalarias, comunitarias o de atención primaria) donde la buena conservación de los mismos está asegurada. De hecho en España hemos vivido en los últimos años un caso inusual al respecto. Debido a la pandemia de gripe A en 2009-2010 se elaboraron muchos comprimidos de oseltamivir por parte del ejército y su caducidad se ha ido ampliando año a año por parte de la agencia española del medicamento sin aparentes problemas. 

Este tema ha estado de actualidad en los últimos días en la prensa norteamericana porque dos investigadores de California (Gerona and Cantrell) han analizado envases de medicamentos olvidados en la trastienda de una pequeña farmacia que tenían en torno a 30 o 40 años de antigüedad encontrando en muchos principios activos una actividad similar a la que tendrían si hubiesen sido fabricados ahora. Estos mismos investigadores ya publicaron en 2012 un artículo sobre este tema recomendando la utilización de muchos medicamentos caducados. En este sentido un estudio en 2006 sobre 122 medicamentos también demostró que la mayoría eran estables después de su fecha de caducidad. 

Las preguntas son: 

¿Nos podemos permitir “tirar a la basura” medicamentos que aunque se supone que están caducados se pueden utilizar sin problema? 

¿Quién se encarga de garantizar este aumento de caducidad… los organismos oficiales, la industria farmacéutica? 

¿Merece la pena ocuparnos de este tema? 

Si tenemos en cuenta las cifras americanas, la respuesta a esta última pregunta es claramente si.

domingo, 9 de julio de 2017

¿Estás listo para la revolución de la salud participativa?

La atención centrada en el paciente nace como una corrección a una medicina vertical que trata a los pacientes como "imbéciles". Todo esto está cambiando y la medicina del siglo XXI será un modelo de salud participativa.

Las semillas del cambio ya están sembradas con la digitalización de todos los aspectos de la vida. Cada vez más personas pueden obtener mas información e integrar y administrar sus esferas financieras, sociales, domésticas y médicas, y decidir con quién y con quién no compartir esa información. 

Tres principios fundamentales darán forma a este futuro en medicina: 

1) La información compartida (apertura de los registros de salud electrónicos) 

2) El compromiso compartido (incluida la flexibilidad en la medida en que el paciente quiere tomar parte de las decisiones médicas) 

3) La responsabilidad compartida (sustituyendo la autoridad médica por la confianza mutua). 

En esta revolución, las cosas podrían ir bien o mal. Ir bien significaría una mejor salud, un mejor cuidado de la salud y una mayor autonomía para los pacientes, con el potencial de alejarnos de la hipermedicalización en la que vivimos. Pero también puede salir mal. Los datos digitales se pueden utilizar para manipular, coaccionar, vigilar, orientar y gestionar a las personas, así como para perpetuar o incluso ampliar las injusticias y desventajas sociales. 


Esto ya está pasando y es imparable…renovarse o morir.

lunes, 3 de julio de 2017

Actitud, actitud, actitud

Cumples años, ganas experiencia, has trabajado al lado de múltiples profesionales, da igual el estamento, has compartido, has aprendido al lado de ellos, incluso porque no, te has emocionado… Mucha gente ha pasado por mi vida y cada vez es mas fácil saber quienes son los buenos, quienes son los que tiran de todos esto, quienes son los que suman, los que restan, los que multiplican, los que dividen.

Después de algún camino recorrido lo tengo cada vez mas claro, no importan tanto los conocimientos, el curriculum (si se tienen mejor que mejor), no importan tanto las habilidades (si se tienen mejor), no importan tanto los años trabajados (si se tienen mejor)…lo que realmente importa es la actitud. Es ser optimista en el trabajo, ayudar a los demás, no poner trabas, buscar soluciones, pensar que todo es posible, cambiar las cosas, intentar disfrutar de tu trabajo y contagiar todo eso a los que te rodean. 

Actitud, actitud, actitud.

martes, 13 de junio de 2017

La sanidad, la ópera y Amancio Ortega

Rolls Royce de John Lennon 1968
Últimamente el debate sanitario tiene un denominador común, la donación de Amancio Ortega a la sanidad pública de sus famosos equipos para combatir el cáncer. A Extremadura llegarán 4 aceleradores lineales valorados en 13 millones de euros.

Este caso me recuerda a una anécdota que le escuché a un médico, jefe de servicio de mi hospital. 

Contaba que había tenido la suerte de adquirir entradas para una “premier” de ópera en New York. Antes de empezar la función, un presentador salió al escenario y comentó que dicha función era posible gracias a la donación de Mr and Mrs.Smith, presentes en la sala. Acto seguido toda la “cla” se puso en pie y dedicó una sonora ovación de entusiastas aplausos dirigidos a los generosos Mr and Mrs. Smith allí presentes. Ante tal circunstancia el amigo espetó a sus acompañantes: “Esto pasa en mi pueblo y el foro cuchichea sin parar cosas como: de donde lo habrán sacado, corruptos, seguro que es de lo que han robado, que se creerán...”

En fin...¿cuestión cultural?

martes, 6 de junio de 2017

Pacientes y tecnología: promesas que no valen nada

Hace unos meses leía el artículo de opinión de BMJ “Promise, promise” donde reflexiona sobre la fuerte inversión que se está haciendo en TICs (tecnologías de la información) en sanidad, sin conocer todavía bien sus resultados. 

En Estados Unidos los médicos pasan dos horas frente al ordenador por cada hora que están con los pacientes, teniendo los datos de salud electrónicos importantes problemas de interoperabilidad y utilización “útil”. 

Por su parte el NHS británico ha decidido hacer una gran inversión para llevar wifi a pacientes y profesionales, potenciar la telemedicina, el seguimiento online… 

En este artículo se critica que, a tenor de los estudios, hasta ahora la mejora de la conectividad digital aumenta el coste y la demanda de los servicios de salud. Aunque si determina que la salud electrónica abre un campo prometedor para la investigación, por el momento nos encontramos en muchas ocasiones con registros incompletos e información clínica imperfecta. 

Todo esto porque el otro día, cuando estaba en la consulta, se “cayo” el sistema informático y estuve media mañana sin ordenador. El resultado, estuve mas tiempo atendiendo a los pacientes y pude hablar mas con ellos, sobre sus problemas de medicación y resto de inquietudes. Cuando después me toco quedarme a pasar al ordenador la diferente información, me daba cuenta que en muchos casos esta no se puede explotar y quedará muerta en la historia clínica digital. 

Soy un acérrimo defensor de la tecnología pero nos falta que los sistemas de información y registros de salud estén mas depurados y en definitiva nos resulten mas útiles. Y por supuesto tenemos que empezar a soltar trabajo informático "superfluo" para dedicar mas tiempo a la atención personal, que al fin y al cabo es lo que quieren todos los pacientes.

martes, 4 de abril de 2017

Medicamentos que no valen para nada



Recientemente aparecía en British Medical Journal una noticia sobre que el NHS (Sistema Nacional de Salud Británico) publicará una lista de medicamentos de “bajo valor” como parte de una nueva campaña para reducir costes sanitarios que entrará en vigor en junio de 2017. La revisión se llevará a cabo por una comisión clínica, se centrará primero en un pequeño grupo de medicamentos y se habla ya de ahorrar 128 millones de libras al año.

Esto me ha llevado rápidamente a un viaje por el tiempo. A la terminología de cuando era residente de aquellos medicamentos VINEs (de valor intrínseco no elevado) que elaboraron hace ya más de 20 años Laporte y colaboradores. A esos boletines terapéuticos andaluces con conclusión de “medicamentos que no suponen un avance terapéutico”. Toda aquella polémica que se generó hace ya unos años sobre la utilización de “tratamientos condroprotectores o SYSADOA”, esos medicamentos que no han demostrado ninguna utilidad terapéutica...y así múltiples ejemplos.

Este es un tema clásico, casi podríamos decir de toda la vida y que sigue vigente a día de hoy. La pregunta es la de siempre ¿por qué autorizamos medicamentos que no han demostrado eficacia o mejora terapéutica? Es algo así como crear tus propios enemigos con los que luchar mas adelante.
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