martes, 4 de abril de 2017

Medicamentos que no valen para nada



Recientemente aparecía en British Medical Journal una noticia sobre que el NHS (Sistema Nacional de Salud Británico) publicará una lista de medicamentos de “bajo valor” como parte de una nueva campaña para reducir costes sanitarios que entrará en vigor en junio de 2017. La revisión se llevará a cabo por una comisión clínica, se centrará primero en un pequeño grupo de medicamentos y se habla ya de ahorrar 128 millones de libras al año.

Esto me ha llevado rápidamente a un viaje por el tiempo. A la terminología de cuando era residente de aquellos medicamentos VINEs (de valor intrínseco no elevado) que elaboraron hace ya más de 20 años Laporte y colaboradores. A esos boletines terapéuticos andaluces con conclusión de “medicamentos que no suponen un avance terapéutico”. Toda aquella polémica que se generó hace ya unos años sobre la utilización de “tratamientos condroprotectores o SYSADOA”, esos medicamentos que no han demostrado ninguna utilidad terapéutica...y así múltiples ejemplos.

Este es un tema clásico, casi podríamos decir de toda la vida y que sigue vigente a día de hoy. La pregunta es la de siempre ¿por qué autorizamos medicamentos que no han demostrado eficacia o mejora terapéutica? Es algo así como crear tus propios enemigos con los que luchar mas adelante.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Buen uso de antibióticos sí...pero con recursos



La semana pasada salía en prensa local una noticia sobre los primeros seis meses de instauración en mi hospital de un Programa de Optimización del Uso de Antimicrobianos (PROA). El titular es bastante impactante “El hospital de Cáceres ahorra 179.000 euros con un plan que impulsa el buen uso de antibióticos”.
 
El equipo está formado por profesionales de los servicios de Medicina Interna, Farmacia Hospitalaria y Microbiología Clínica, con colaboración estrecha con las Unidades de Críticos y Medicina Preventiva e incluye, por ahora, el abordaje de las bacteriemias, tratamientos antibióticos de amplio espectro, tratamientos de tiempo prolongado e interconsultas en el ámbito de infecciosos. La idea es ampliar el proyecto en el futuro.
 
La verdad es que en estos primeros seis meses los resultados han sido espectaculares, se ha reducido el consumo general de antibióticos, la duración de tratamientos y la mortalidad por bacteriemias además del consiguiente ahorro económico.
 
Se ha creado un buen equipo, que en estos casos es lo más difícil. Y se le ha puesto, aparte de esfuerzo, muchas ganas, entusiasmo y corazón al proyecto. Es el momento de que la institución apueste por ello. En el equipo PROA, por parte de nuestro servicio tenemos una facultativa con una beca y una residente, además de otra residente de Medicina Interna, contratos mes a mes de facultativos…
 
Señoras y señores, es el momento de apostar por este proyecto...empezemos.

jueves, 2 de marzo de 2017

Precaución con las estatinas, enésimo mensaje




Interesante nota que nos ha reportado el sistema de farmacovigilancia sobre las famosas estatinas y es que a febrero de 2017 se han reportado 7.204 notificaciones de reacciones adversas relacionadas con este tipo de medicamentos en España, no está nada mal. 
Algunos mensajes importantes al respecto son:
1. En los últimos años en España ha aumentado de manera notable y constante el consumo de estatinas.
2. La utilización de estatinas en ancianos debe ser extremadamente prudente; faltan datos que aseguren un beneficio claro y las reacciones adversas son más frecuentes en este grupo de edad.
3. Miopatía, aumento de la incidencia de diabetes, insuficiencia renal, cataratas, deterioro cognitivo y alteración de la función hepática son efectos adversos asociados al uso de estatinas.
4. Además de los efectos adversos de las estatinas no podemos obviar que también interaccionan con otros medicamentos y en algunos casos de forma problemática
5. En agosto de 2001 se produjo la retirada de la cerivastatina en todo el mundo, debido al riesgo de rabdomiólisis sobre todo administrado simultáneamente con gemfibrozilo, consecuencia esta del resultado de una compleja interacción entre aspectos científicos, reguladores y mediáticos.
6. La modificación de hábitos de vida es la base de la prevención cardiovascular por lo que conseguir que el paciente individual tenga una forma de vida saludable es un objetivo irrenunciable.

En el difuso grupo de pacientes intolerantes a estatinas recientemente han aparecido nuevas opciones terapéuticas, los antiPCSK9, pero esto da para hablar largo y tendido por lo que lo trataremos en otro post.
Mientras tanto el mensaje de siempre, uso adecuado, racional, prudente o como queráis llamarlo de medicamentos

martes, 14 de febrero de 2017

Posicionar al farmacéutico en un punto clave del hospital



Aproximadamente hace un año tuve la suerte de participar en VII Congreso Internacional de la Organización de Farmacéuticos Iberolatinoamericanos en México. El otro día trasteando por internet me encontré con esta entrevista (ya ni me acordaba).

Pacientes, internet, redes sociales, información de medicamentos, confianza y muchas otras cosas agitadas en el trasparente frasco de la farmacia hospitalaria.

martes, 7 de febrero de 2017

Cuando un medicamento es más caro que dos y disparamos con pólvora del rey



Una escena que se repite en el mundo farmacéutico pero que merece cierta reflexión. Es fácil de comprender, tenemos un medicamento para una patología crónica, llamémosle A, que se compone de la unión de dos medicamentos (B + C). Podríamos decir que A son dos comprimidos en uno. El coste de A es similar a sumar B + C, pongamos 600 euros al mes por paciente, por lo que todo son ventajas. Todos los medicamentos son de dispensación hospitalaria y sin ningún coste para el paciente.
 
El problema surge cuando C pierde la patente y sale un genérico con una suculenta oferta, entonces tenemos el medicamento A (un comprimido al día) con un coste de 600 euros al mes por paciente frente a los medicamentos B y C (dos comprimidos al día) con un coste sumatorio de 466 euros al mes por paciente.
 
A priori no parece mucho dinero, pero si solo consideramos un hospital medio, como es el mío, con 40 pacientes en tratamiento con el medicamento C, el gasto añadido de utilizar B+C (2 comprimidos/día) frente a A (1 comprimido/día) es en torno a 65.000 euros al año. Dinero, por supuesto, que pagamos todos con nuestros impuestos.
 
Y aquí empiezan las preguntas:
¿Quién dice a los pacientes que pasen de tomar un comprimido al día a tomar dos, cuando llevan tiempo tomándose uno y “están muy bien”?
¿Quién decide quitar el medicamento A del hospital (más caro) si está comercializado, aprobado y financiado por el sistema nacional de salud?
¿Podemos encontrar causas que “justifiquen” que tomar 1 comprimido al día frente a 2 mejora el cumplimiento a un coste diferencial tan elevado?
 
Evidentemente si tuviésemos que pagar los medicamentos de nuestro bolsillo cada cual podría responder a su antojo, sabiendo cual es la munición de la que dispone (cash). El problema, como pasa en el tema de los medicamentos, es cuando disparamos con “pólvora del rey”, aquí ya es otro cantar.
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