lunes, 15 de julio de 2013

Gasto farmacéutico hospitalario: renovarse o morir.



Salinas San Pedro del Pinatar #instagram
Reproduzco la tribuna de Correofarmacéutico de esta semana que me encomendaron como complemento a la de Miguel Angel Mañez “Gastofarmacéutico hospitalario: la casa sin barrer” del pasado mes de junio:



RENOVARSE O MORIR
El gasto farmacéutico hospitalario va creciendo año a año, motivado por numerosas causas. Cabe destacar el paso de oficina de farmacia al hospital de ciertos medicamentos de diagnóstico hospitalario por parte del Ministerio. También el elevado coste de los nuevos medicamentos hospitalarios y el aumento de la actividad derivado de la cada vez mayor cronicidad de las patologías. 

En este sentido, el foco está cambiando desde hace años y no es de extrañar que en ciertos hospitales el gasto de los medicamentos derivados de pacientes externos (pacientes no ingresados que recogen la medicación en el hospital) roce el 80 por ciento del gasto farmacéutico hospitalario total. En este sentido, los servicios de farmacia hospitalaria han estado y están llevando a cabo una labor importante en la adecuación y contención del gasto farmacéutico hospitalario en todo el proceso. A las actividades clínicas, cada vez más numerosas, como el seguimiento farmacoterapéutico o la conciliación de tratamientos, entre otras, se unen medidas clásicas, y no por ello menos polémicas, como los programas de equivalentes terapéuticos, en el punto de mira en los últimos días en prensa especializada, o la adecuación de presentaciones comercializadas a la práctica habitual mediante formulación magistral.

Otro punto importante en los últimos años respecto a la disminución de gasto ha sido la progresiva automatización de los procesos por parte de los servicios de farmacia, garantizando la trazabilidad y disminuyendo los errores, al igual que los costes derivados del gasto farmacéutico.

Sin embargo, como es de esperar, los farmacéuticos hospitalarios somos un actor más en esta compleja película del gasto hospitalario. Es fundamental alinear y concienciar a todos los profesionales sanitarios, no sólo médicos, sino enfermeras y resto de colectivos, con los objetivos del centro en cuanto a gasto de medicamentos.

Una crisis "bienvenida"
Desde mi perspectiva, ha tenido que llegar una crisis atroz para que el conjunto de profesionales sanitarios y sociedades científicas tomen conciencia de lo que supone el gasto sanitario y en concreto el destinado a medicamentos. Aquí se cumple la vieja expresión de que no hay mal que por bien no venga. Han tenido que llegar estos tiempos de escasez para que el Ministerio empiece a revisar el precio de comercialización de ciertas especialidades hospitalarias en función de la evidencia científica demostrada. Este desolador panorama también ha hecho que cada vez más se busquen nuevas fórmulas de negociación más realistas con los medicamentos, como los contratos de riesgo compartido entre otros. Y por último ha llevado a primera línea de batalla a disciplinas clásicas como la farmacoeconomía o la evaluación económica de medicamentos, poco consideradas, incluso denostadas, por ciertos profesionales sanitarios en otros tiempos.

Aunque creo que todo empieza a cambiar poco a poco, queda mucho camino por recorrer. El primer handicap, que los profesionales sanitarios hospitalarios dejemos de mirarnos al ombligo, nos subamos al mismo barco y rememos en la misma dirección. Empezar con esa "casa sin barrer" que citaba el economista Miguel Ángel Máñez en este espacio.

El primer objetivo, acabar con la inequidad en el acceso a medicamentos hospitalarios, garantizando a los pacientes los tratamientos más efectivos y seguros, con el menor precio. Garantizar la eficiencia del cada vez más engordado gasto farmacéutico hospitalario es responsabilidad de todos, desde los pacientes, pasando por gestores, industria farmacéutica y el conjunto de profesionales sanitarios. Es cuestión de concienciarse y buscar nuevas fórmulas. Explorar nuevos caminos; algunos ya se han iniciado, otros quedan por descubrir. Como en casi todo, se trata de renovarse o morir.

Luis Carlos Fernández Lisón
Servicio de Farmacia Hospitalaria
Complejo Hospitalario de Cáceres

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