lunes, 22 de julio de 2013

5 ideas básicas sobre la polémica de los equivalentes terapéuticos



En los últimos meses estamos viviendo con mayor intensidad una polémica por otro lado bastante antigua para el entorno hospitalario, el tema de los equivalentes terapéuticos, alternativas terapéuticas o intercambiables. El nombre ha ido virando pero el concepto básicamente es el mismo. La "casa patas arriba" la ha puesto Andalucía intentando convertir esta práctica habitual hospitalaria en un concurso centralizado de medicamentos. 

El caso es que el tema ha generado bastante controversia y, como en casi todo, se empiezan a crear dos bandos. De repente se han puesto las cartas sobre la mesa con los mismos actores de siempre, instituciones sanitarias, profesionales sanitarios, sociedades científicas y farmaindustria. Además surgen tribunas de opinión, declaraciones cruzadas, incluso amenazas y personas que, también como en casi todo, quieren politizar el tema.

He aquí 5 ideas muy básicos sobre el tema para los que creen que esto es nuevo y para que os ayuden a sacar vuestra conclusión a los que estáis leyendo la prensa especializada estos días en torno al tema. Son solo 4 realidades de la práctica habitual y una simple opinión:

  1. Los equivalentes terapéuticos se utilizan en los hospitales, aprobados por las Comisiones de Farmacia y Terapéutica desde que yo era residente de primer año y ya ha llovido desde entonces. 
  2. Las “Alternativas Terapéuticas Equivalentes” no las ha inventado el Dr. Benito Dorantes, como dice esta editorial de El Global: "Un invento llamado alternativa terapéutica". Más allá del nombre, el concepto de utilizar un solo medicamento dentro de un grupo de alternativas terapéuticas para una patología concreta es muy antiguo (ver punto1). Algunos programas de equivalentes terapéuticos están publicados en la web desde hace mucho tiempo, tal es el caso del programa del Hospital Son Espases o del Hospital Virgen de las Nieves, por citar solo algunos ejemplos.
  3. Los equivalentes terapéuticos han estado avalados tradicionalmente por las direcciones médicas y gerencias correspondientes. (Ver antiguo post de este blog: “Pijamas y medicamentos”)
  4. Los equivalentes terapéuticos han buscado tradicionalmente la gestión eficiente de los medicamentos, que pasa por elegir el más efectivo, seguro y de menor coste. Es difícil, por no decir imposible, pensar que se toman estas determinaciones en las Comisiones de Farmacia sin fijar una base científica técnica sólida al respecto.
  5. Estoy de acuerdo en que los equivalentes terapéuticos necesitan una base legal, mas allá de las comisiones clínicas, quizás sea el momento de hacerlo. Y más aun si se van a tener en cuenta para concursos de adquisición públicos. Pero lo que no estoy de acuerdo es en querer politizar una medida que lleva ahorrando millones de euros a los hospitales españoles desde hace años. A estas alturas parece que a muchos hay que decirles “wellcome to the real world” o es que a lo mejor se están haciendo los tontos e intentando aprovechar la guerra política.

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