sábado, 14 de mayo de 2016

De cirujanos, listas de espera y gestión: el negocio no está solo en los medicamentos

Calle del Doctor Marañon
(en un pueblo de Las Hurdes -Extremadura)
Estamos cansados de ver titulares en relación al negocio de los medicamentos y las farmacéuticas. A nadie se le escapa a estas alturas el fuerte proceso de medicalización que sufre nuestra sociedad y que las empresas del sector son las que mas beneficios obtienen de todos los sectores de la producción.

El negocio prescriptor lo conocemos muy de cerca pero ¿que ocurre con otros campos como el área quirúrgica?. Nadie, o pocos, se gestionan la rentabilidad y eficiencia de algunos procesos quirúrgicos y eso que la dichosa lista de espera sigue siendo el gran dolor de cabeza de gerentes y directores. En este caso, a diferencia del mundo de los medicamentos, no se trata de ver si se opera bien o se deja de operar lo que es ineficiente. Se trata de operar y operar, y de ahí las famosas peonadas, de las que podríamos hablar mucho tiempo.

Esta semana escuchaba en primera fila en un foro de gestión a un especialista quirúrgico de mi comunidad autónoma decirle a un gerente de un conocido hospital de Madrid que algunas cirugías de su especialidad, que ellos no consideraban indicadas, se acababan haciendo en dicho hospital madrileño. ¿Por qué? Porque mantenía el servicio y la actividad (imagino que también la reputación de tratar lo imposible) del servicio quirúrgico madrileño. La respuesta del gerente fue la normal, “yo me tengo que fiar de mis cirujanos”…la perplejidad en su rostro mientras argumentaba esto se la pueden imaginar.

Cada vez tengo mas claro que esto de la gestión sanitaria no está arriba, está abajo. Se trata de dar (y generar) buenos profesionales que entiendan que los recursos son limitados, que la gestión la hacemos nosotros, los de a pie, y que en sanidad no todo vale. El cirujano de mi comunidad autónoma, con un amplio recorrido asistencial por otros países, todo sea dicho, lo sabe… y se convierte en un gran gestor para su hospital.

lunes, 18 de abril de 2016

Un servicio de Farmacia Clínica es vital para asegurar la seguridad del paciente hospitalizado



Se ha publicado un estudio recientemente sobre la utilidad de disponer de farmacéuticos en las plantas hospitalarias. Uno más, porque hace tiempo que este tipo de estudios se vienen realizando, algunos de ellos en España, obteniendo siempre los mismos resultados. Sin embargo, por lo menos en Europa, todavía son pocos los farmacéuticos clínicos adscritos a las plantas hospitalarias. En otros países como EEUU los farmacéuticos clínicos forman parte del “pase de sala” desde hace tiempo.

En este caso se trata de un estudio realizado en Reino Unido y publicado recientemente. Los farmacéuticos intervinieron en más de 50.000 órdenes de prescripción. Se detectó una tasa de 3,6 errores por cada 100 órdenes de prescripción de medicamentos. De todos los errores un tercio de ellos podría haber causado daño al paciente de no haberse detectado.

La conclusión del estudio es clara: "Un servicio de Farmacia Clínica es vital para asegurar la seguridad del paciente hospitalizado"

sábado, 16 de abril de 2016

Hepatitis C: culpable del déficit económico


Reproduzco literalmente un artículo de opinión publicado en el Periódico de Extremadura de un hepatólogo de mi hospital (Dr. Miguel Fernández Bermejo), no puedo estar más de acuerdo:

"La hepatitis C es una enfermedad que afecta a entre un 2-3% de la población general, lo que supone alrededor de unos 20.000 habitantes de Extremadura. Es actualmente una de las causas más frecuente de hepatitis crónica en todo el mundo, siendo la principal causa de muerte por cirrosis y cáncer hepático. Una persona con hepatitis C puede estar hasta 20 años sin desarrollar ningún síntoma. Una vez adquirida la infección, la mayoría de los pacientes evolucionarán hacia una hepatitis crónica, que suele mantenerse estable pero sin que exista mejoría espontánea. En aproximadamente el 20% de los casos, a los 15-20 años del diagnóstico, la lesión hepática progresa hacia la cirrosis hepática. En la fase de cirrosis, bastantes años después del diagnóstico, algunos pacientes pueden llegar a desarrollar un cáncer de hígado. Este es uno de los principales problemas que plantea la hepatitis C, que no da síntomas, por lo que se diagnostica tarde. La hepatitis C se la conocía como la epidemia silenciosa. 

Los tratamientos para la hepatitis C han cambiando rápidamente. Hasta hace poco, el tratamiento de la hepatitis C se basaba en un tratamiento con interferón y ribavirina que exigía inyecciones semanales durante 48 semanas y curaba aproximadamente a la mitad de los pacientes, pero provocaba reacciones adversas frecuentes y en ocasiones potencialmente mortales. Además cerca del 50% de los pacientes no se consideraban aptos para el tratamiento con interferón. Ultimamente se han elaborado nuevos medicamentos antivirales, denominados agentes antivirales directos (AAD), que son mucho más eficaces y seguros y están mejor tolerados que los tratamientos antiguos. Un tratamiento con AAD puede curar a la mayoría de las personas infectadas y es más breve (normalmente 12 semanas) y seguro. Aunque los costos de producción de estos agentes antivíricos son bajos, los precios inicialmente fijados por los fabricantes son muy elevados, dificultando el acceso, incluso en países de ingresos altos.

LAS DIFICULTADES de acceso a los nuevos fármacos efectivos llevó a un grupo de enfermos de hepatitis C a encerrarse durante casi un mes en el Hospital 12 de Octubre de Madrid y manifestaciones por las calles para reclamar. También protestaron de la misma forma en otros hospitales en Barcelona y Andalucía. "Ningún afectado se va a quedar sin medicamentos", replicó Mariano Rajoy .

El Plan Estratégico Nacional contra la Hepatitis C se elaboró en marzo del año pasado, y en un principio el Gobierno calculó que el coste de los tratamientos rozaría los 727 millones de euros, pero se quedó corto. Ahora Montoro cifra el gasto en unos 1.090 millones de euros, considerando responsable de parte del 5% de déficit.

¿En qué podemos gastar 1.000 millones de euros? Veamos tres ejemplos. La enfermedad inflamatoria intestinal, cuyas principales formas son la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, genera un coste económico de 1.083 millones de euros anuales en España según informe elaborado por la consultora EY con la colaboración de pacientes y profesionales. Este gasto equivale al 1,8% del gasto sanitario público en España. El Gobierno dedicó en 2015 un total de 1.034 millones de euros a las 15 misiones de las Fuerzas Armadas en el exterior (un 40,5% más que en 2014), según informa el propio Ministerio de Defensa. El rescate a Bankia superó los 22.000 millones de euros oficiales para su rescate, de los que el FROB asumió una pérdida de 9.176 millones en Bankia en 2012. Sin embargo Bankia logró en el año 2015 un beneficio neto atribuido de 1.040 millones de euros, lo que supone un incremento del 39,2% sobre las ganancias registradas en 2014.

De los 450.000 infectados por el virus C que hay en España, se estima que unos 90.000 están recibiendo asistencia o tratamiento hospitalario. El plan nacional de actuación contra la enfermedad ha tratado ya a 48.000 enfermos. El impacto en la reducción del coste sanitario a medio plazo por esta enfermedad es cada vez mayor, dados los altos niveles de curación, por encima del 95% de media. Se trata de uno de los tratamientos con mejor relación coste/eficiencia y pone de manifiesto que el paciente más caro es el no curado.

Las desviaciones de las previsiones parecen estar relacionadas con el panorama político, la desaceleración de actividad económica, la reforma laboral, tasas de desempleo y otras múltiples variables macroeconómicas más que con la curación de enfermedades y pacientes."

lunes, 11 de abril de 2016

6 mandamientos del tratamiento antimicrobiano ambulatorio #PROA

Hace ya unos cuantos años que llevamos escuchando los famosos PROAs (programas de optimización de antibióticos), básicamente estrategias multidisciplinares para garantizar (o por lo menos intentar) el uso adecuado de estos medicamentos.
Este tipo de programas no son sino documentos para oficializar una lucha que se lleva realizando mucho tiempo atrás, por parte fundamentalmente de infectólogos, microbiólogos y farmacéuticos, hasta ahora con poco éxito. España sigue siendo uno de los países europeos con mayores tasas de resistencias y mayor consumo de antibióticos. Solo hay que darse una vuelta por centros de salud y ver la gran cantidad de demanda de antibióticos por parte de la población ante resfriados comunes, sin contar la automedicación. O darse otra vuelta por muchos hospitales y ver el uso masivo de antibióticos de amplio espectro ante infecciones localizadas o el mal uso de la profilaxis antibiótica.
Nuestro hospital, después de varios años intentando hacer cosas en este sentido con más corazón que cabeza (y sobre todo sin recursos) parece que empieza a despegar con cierto apoyo institucional. Es verdad que a nivel hospitalario este tipo de programas suele tener mas éxito en sitios donde hay servicio de infecciosos (no es nuestro caso) y donde se incentiva a servicios clínicos por la buena utilización de antibióticos (tampoco es nuestro caso). Pero hay un buen equipo y al final, como en todo, los proyectos son las personas.
En una de las últimas sesiones, orientada sobre todo a infecciones en el ámbito de primaria se citaron los “6 mandamientos del tratamiento antimicrobiano ambulatorio” que bien podrían ser de interés para la población en general: 

1. No prescribir antimicrobianos para la fiebre.
2. Si un antimicrobiano no está indicado, está contraindicado.
3. Los antimicrobianos no previenen las infecciones.
4. Los antimicrobianos no “nos libran” de nada. (En el contexto de la “criminalización” bacteriana en la que vivimos, rodeados de anuncios de productos antibacterias...)
5. Utilizar el antimicrobiano de menor espectro entre los posibles.
6. Utilizar la vía oral, a la dosis adecuada durante el tiempo adecuado.

domingo, 3 de abril de 2016

Aprender creando: Candy Anatomy


Quien dijo que la diversión, el arte y la ciencia no se pueden unir. Navegando por instagram nos encontramos con una curiosa iniciativa, se trata de Candy Anatomy. Cuenta creada por un estudiante de medicina de segundo año de la Universidad de Glasgow donde a partir de caramelos, gominolas y otros dulces recrea diferentes partes anatómicas del cuerpo humano. 

La cuenta tiene mas de 20k seguidores y desborda imaginación por los cinco sentidos.

Empezamos la semana sonriendo…

viernes, 25 de marzo de 2016

Incentivos en los sistemas sanitarios

Los incentivos en los profesionales sanitarios es un tema que suele dar mucho juego. Por aquí (Servicio Extremeño de Salud) se vuelven a plantear después de unos años sin nada, aunque con una letra pequeña que deja mucha incertidumbre: “serán incentivos no económicos”.

Este es un tema bastante polémico, están los que dicen que no son necesarios incentivos mas allá del sueldo y los que opinan que si. Los que dicen que estos no tienen porque ser económicos, los que hablan de facilitar la formación, aumentar el confort en el trabajo y alguna que otra fórmula más.

Recientemente leía un artículo sobre los incentivos en las organizaciones. En resumen estos tienen mucha importancia. El comportamiento que vemos normalmente es el resultado de incentivos que no vemos y el comportamiento que se recompensa es el que se suele obtener. Sin embargo crear sistemas efectivos de incentivos es complicado. Deben ser claros y fáciles de comprender. Ofrecer un feedback lo más inmediato posible (la naturaleza humana funciona mejor con recompensas inmediatas que con las diferidas. La productividad recompensada semanalmente es más eficaz que la anual, por ejemplo.). Deben ser justos para que todos los profesionales “remen” en el mismo sentido y luchen por alcanzar los mismos objetivos. Todos tienen que estar sometidos al mismo plan. Todo un reto en el mundo sanitario.

En las últimas semanas se ha publicado en Escocia un estudio donde se asocia una mejor prescripción en atención primaria asociada, entre otras cosas, a incentivos económicos (Safer prescribing a trial of education, informatics and financial incentives). Y hemos leído como el NHS de Inglaterra dará incentivos económicos a partir de abril de 2016 a médicos de atención primaria y hospital para que reduzcan la prescripción de antibióticos y así luchar contra el creciente problema de la resistencia a antibióticos.

Hay quien lo tiene claro.

martes, 8 de marzo de 2016

Nuevas vías de gestión en los servicios de farmacia: renovarse o morir

Con el Dr. Carlos Estrada, presidente del Colegio de
Farmacéuticos de Hospital de México
La semana pasada tuve el honor de ser invitado al Congreso de la Organización de Farmacéuticos Iberolatinoamericanos que se celebró en México. Muchas experiencias y muchos amigos, gracias por todo. 

Mi conferencia versó sobre NUEVAS VÍAS DE GESTIÓN EN LOS SERVICIOS DE FARMACIA: RENOVARSE O MORIR: (resumen)

Vivimos tiempos de grandes cambios y los profesionales sanitarios tienen que enfrentarse a nuevos retos y buscar soluciones imaginativas para ofrecer servicios adaptados a las nuevas necesidades de la población, mejorar su eficiencia y mantener óptimos niveles de calidad y competitividad. Hablamos de la era del empoderamiento del paciente y de la medicina participativa.

La nueva gestión farmacéutica es fundamental para buscar nuevos caminos orientados a mejorar la calidad ante un paciente cada vez más informado, reducir el gasto sanitario derivado de los medicamentos y adaptar los modelos asistenciales a los nuevos procedimientos que ofrecen los avances tecnológicos. El reto está lanzado y es necesario pasar a la acción. 

Referente al imparable ascenso del gasto farmacéutico, se debe poner el foco en aquellas patologías de alto coste, tales como los procesos oncohematológicos o las enfermedades raras. Aquí es fundamental incorporar la farmacogenómica en la práctica farmacéutica, posicionar adecuadamente los múltiples tratamientos biológicos e integrar los biosimilares a la práctica asistencial. Una estrategia que nos va a permitir esto es liderar los procesos de evaluación de medicamentos y toma de decisiones que nos garanticen mantener los indicadores de salud óptimos al menor coste, reduciendo la variabilidad. Esto exige por un lado farmacéuticos cada vez más especializados por área de capacitación, pero por otro lado desarrollar la comunicación y el trabajo en equipo entre los diferentes niveles asistenciales, farmacéuticos de hospital, primaria y oficina de farmacia.

Otro punto importante es la búsqueda de nuevas fórmulas de asistencia y educación sanitaria. Se deben explorar nuevos caminos como la atención a domicilio y a centros sociosanitarios de larga estancia, seguimiento farmacoterapéutico on-line u otras vías de atención farmacéutica que descongestionen la hospitalaria. Es necesario la implantación de verdaderos indicadores que garanticen la eficiencia de estas nuevas vías, así como verdaderos sistemas integrados de información. Priorizando las áreas relacionadas con el aumento de la cronicidad o el problema progresivo de la salud mental.

Otro punto a destacar es todo lo referente con la bioética y su importancia en la toma de decisiones clínicas.

Un apartado especial supone toda la revolución tecnológica de los últimos años. Por un lado las nuevas herramientas de la información y la comunicación. Las posibilidades de la web 2.0 orientadas a los medicamentos y pacientes son numerosas e interesantes. La telemedicina que conectará a pacientes con farmacéuticos favoreciendo una asistencia de calidad y accesible a los ciudadanos, incluso en áreas remotas y con menos recursos. La Mobile Health, donde las apps (aplicaciones para dispositivos móviles) jugarán un papel muy importante en la atención farmacéutica de calidad sin necesidad de recursos humanos adicionales. Y por último la Big Data que permitirá gestionar adecuadamente gran cantidad de datos poblacionales de salud y extraer información útil para generar biomarcadores útiles para la toma de decisiones clínicas. 

En conclusión, la sociedad está cambiando, la sanidad y los profesionales sanitarios con ella. Los farmacéuticos debemos de adaptarnos y buscar nuevas vías de gestión acorde a los nuevos tiempos. El reto es una farmacia más tecnológica y participativa orientada al paciente.
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