jueves, 29 de agosto de 2019

Telefarmacia..."ya están aquí"... (*poner entonación de la niña de Poltergeist)


El otro día me encontré por casualidad en twitter, siguiendo la crítica de un farmacéutico de oficina de farmacia, con la aplicación móvil “Telefarmacia”. Una app en la cual podemos encargar que los medicamentos nos lleguen a casa sin ir a la farmacia. Esta app es gratuita para los asociados a FAMMA (Federación de asociaciones de personas con discapacidad física y orgánica de Madrid) y para el resto cuesta de 1 a 3,5 euros, dependiendo de la urgencia. 


Sin duda alguna la sociedad cambia y esto es un problema que nos encontramos en todos los ámbitos de la farmacia (comunitaria, primaria, hospital). Pacientes que les cuesta ir físicamente a la farmacia, con problemas de movilidad, lejanía o simplemente que no tienen tiempo por una razón u otra.



Está claro que, o lo hacemos desde dentro los farmacéuticos e intentamos establecer circuitos donde no perdamos a los pacientes y les podamos monitorizar y aconsejar, o perderemos un valor añadido importante sobre el paciente. Nos guste o no, en un tiempo donde TODO nos lo traen a casa es incluso arrogante pensar que los medicamentos estén fuera de esta vía. Lo que tenemos es que adelantarnos, establecer nosotros (los profesionales) los procesos donde se garantice la adecuada conservación y trazabilidad y donde no se pierda el asesoramiento farmacoterapéutico…ya estamos tardando.

lunes, 19 de agosto de 2019

jueves, 15 de agosto de 2019

Soy paciente (...y profesional sanitario). ¿Cómo se lo que cuesta un medicamento hospitalario?


La respuesta es rápida, para el paciente resulta muy difícil (o imposible), pero es que para la mayoría de médicos también. 

El otro día me preguntaba de pasillo un oncólogo de mi hospital que donde podía consultar el precio “real” de los medicamentos. Con real quiero decir lo que el sistema nacional de salud paga, es decir, el precio financiado que dista del precio de venta oficial del laboratorio. La pregunta es lógica estamos en la era de la información, las tecnologías y la inmediatez a golpe de click y el coste del tratamiento es un dato más a la hora de elegir la opción terapéutica más eficiente. 

Pues bien no hay manera de saber el precio de los medicamentos por parte de un oncólogo (así como otros especialistas…y pacientes). 

La agencia española del medicamento posee bases de datos muy buenas sobre los medicamentos comercializados con fotos inclusive de cada uno de ellos pero del tema precio nada de nada. El ministerio también tiene bases de datos estupendas con el precio financiado (base de datos Alcántara) pero de acceso restringido. El Consejo General de colegios farmacéuticos también posé una base de datos muy completa donde podemos ver los precios pero es de pago, si no estás suscrito no tienes acceso a ella. Y así podríamos seguir con algún ejemplo más. 

En definitiva, que le tuve que decir al oncólogo que solo le quedaba llamar al servicio de Farmacia del hospital o que este le facilite un listado de precios, que en breve se quedará obsoleto. 

Parece increíble, pero así estamos.

lunes, 22 de julio de 2019

Reflexión para tardes de verano...(X)


En estos tiempos tan mediatizados...
























Visto en @josefajram

martes, 16 de julio de 2019

¿Podemos mantener, incluso mejorar la confianza en la época de la inteligencia artificial?.

Esta es la pregunta que se hace un artículo publicado esta semana en JAMA

La inteligencia artificial está (y estará) en manos de médicos y pacientes indistintamente ayudándolos en múltiples tareas, diagnóstico, autogestión, tratamientos, triaje, calidad de vida... 
En definitiva el artículo habla de tres componentes de la relación médico-paciente que pueden ser afectados tanto de manera positiva, como negativa: 
Competencia: La IA puede actuar positivamente en la confianza si mejora la capacitación de médicos y la autogestión y decisiones en salud de los pacientes. Pero lo hará negativamente si la IA es inexacta o sesgada o bien entra en conflicto el criterio médico y la autonomía del paciente. 
Motivo: Se refiere a la confianza del paciente en que el médico actuá solo por el interés del paciente. En este sentido la IA puede entablar un camino positivo o negativo. 
Transparencia: La IA puede permitir a los pacientes comprender que las decisiones clínicas se basan en evidencia clínica y consenso de expertos. Pero también la IA que no explica la fuente de las recomendaciones (caja negra) puede erosionar la confianza. 


Preparándonos para el futuro 
La conclusión del artículo es que la Inteligencia Artificial va a afectar a la relación médico-paciente. Tenemos que encontrar el camino en el cual mientras se desarrolla la IA, cada vez con mas fuerza, la relación médico-paciente se fortalece. 

Por ahora tenemos que estar tranquilos. (I´m easy...)


lunes, 8 de julio de 2019

Juego de tronos con el paciente crítico

Hacía tiempo que no veía una guerra tan encarnizada entre dos especialidades médicas como la que estamos viviendo en Cáceres estas últimas semanas. 

En resumen, por aquí se ha abierto un nuevo hospital quirúrgico con una unidad de cuidados críticos asociada al servicio de anestesia. Los intensivistas ponen el grito en el cielo y los anestesistas dicen que están capacitados para atender al paciente crítico. A partir de ahí un recital de dimes y diretes, acusaciones, reproches y como no, los pacientes y la opinión pública de por medio. No seré yo quien me decante de un lado u otro pero lo que está claro es que este tipo de problemas deberían solucionarse desde dentro y no alarmar a una población que poco entiende del problema expuesto. 

El resultado hasta ahora, una batalla épica de juego de tronos, muchos titulares de periódico y una población cada vez mas preocupada. Y, como no, la política de por medio.

(Algunos titulares de periódico con los que desayunamos estos días)





domingo, 16 de septiembre de 2018

¿Cuándo nos atreveremos con una atención primaria virtual en sanidad?

Hace ya bastantes años que leo el blog de Jay Parkinson. Jay es un médico de atención primaria de Nueva York, coetáneo, con cierto aire hipster y cara de chaval majete que todos querríamos tener como colega. Pero Jay por lo que destaca es por su inquietud e incursión en el mundo digital y creación de aplicaciones móviles y plataformas destinadas a mejorar la atención sanitaria desde hace tiempo. En 2012 creó SHERPAA, lo que podríamos definir como una plataforma de acceso a multitud de médicos que pueden dar solución a distancia a gran parte de nuestros problemas sanitarios más básicos. SHERPAA se define como una plataforma de atención primaria virtual, su lema “Modern care from great doctors”.

Jay lleva tiempo hablándonos de las bondades de su criatura (SHERPAA) y que son fáciles de adivinar, atención sanitaria instantánea a golpe de móvil allí donde estés, médicos “personalizados” y que conocen perfectamente tu historial, resultados a golpe de click, accesibilidad, comodidad y, en definitiva, calidad de vida. 

Pero Jay nos habla también de algo muy importante en este nuevo tipo de asistencia sanitaria y es de eficiencia y ahorro. Crucial en Norteamérica para el paciente que es quien directamente paga su asistencia sanitaria. (Aquí como parece que la sanidad es gratis y no la paga nadie…). Jay lleva tiempo diciendo a los pacientes que el 80% de los problemas sanitarios que demandan (nada más y nada menos) se pueden solucionar online con una visita virtual pagando bastante menos que por acudir físicamente a la consulta de un médico. Y es que cuando hablamos de dinero el tema debe cuadrar y ya llevamos unos años donde las compañías sanitarias privadas como Sanitas o Asisa empiezan a meterse en este mundo de la atención primaria virtual.

A nivel público tenemos algunas experiencia en telemedicina de consultas de especialista y centros de salud pero¿ para cuando una atención primaria virtual?. Los abarrotados centros de salud lo iban a agradecer y muchos pacientes también. Al fin y al cabo a nadie le gusta estar horas y horas esperando en una sala de espera donde el de un lado está tosiendo y el del otro está dando golpes constantemente a la silla, fruto de la impaciencia que genera la espera.

Mientras tanto seguiré leyendo al “visionario” de Jay, aunque tengo que reconocer que me gustaba mucho más al principio, ahora lleva ya años donde la mayoría de posts están dedicados a hablar de “su libro”, por otro lado normal.
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