lunes, 23 de septiembre de 2013

Un día en el hospital

"Un mundo distorsionado"
Hoy toca escribir algo diferente. Tengo la suerte de que me gusta lo que hago, como todos, unas veces más, otras veces menos, pero en definitiva soy “un animal de hospital”. He pasado muchas horas en él, y todas las que están por venir, y puedo asegurar que trabajar en un hospital puede ser de lo más “cool” a lo más “underground”, pasando por toda la escala de grises.

Un hospital es un mundo caótico que se rige por un orden artificial. Realmente pasear por los pasillos en una u otra dirección es caminar por un mundo subterráneo aunque te encuentres en el octavo piso. 

En un hospital cohabitan las más insólitas almas, el que cumple las normas, el cabrón que las hace, el guardián de la honra, el furtivo y el gánster. El que pide permiso, el que deberás lo siento, el nostálgico mustio, el de heridas sediento. La loca que baila, el del codo en la barra, la dama de hielo, el de frágil coraza. La bestia implacable, el misericordioso, el sumiso paciente, el rebelde nervioso. Esa niña tan mona, la vieja entrañable, la zorra sin fondo, el buen padre y esposo. El amante prudente, el incauto amistoso, el payaso en las fiestas, el odiado de todos. El del “quiero y no puedo”, el del “puedo y destrozo”, el gallito valiente y el que tiembla lloroso. El oscuro inestable, el don Juan de la foto, el que mueve los hilos, el Don Nadie y el loco. El pesado de anoche, el listillo avispado, el pedante ignorante, esa “méteme en todo”. 

Pero también el científico serio, el que trabaja por todos, la dulce enfermera, el alumno exitoso. El que cuadra las cuentas, el que opera sin hora, el que habla de remedios, el que duerme a deshora. El fuerte que es débil, el débil que es fuerte, el que busca respuestas, el que vence a la muerte…

Un hospital es un pequeño trozo de este mundo donde se pasean la vida y la muerte al unísono. Por eso me engancha la poesía que hay en sus pasillos, por eso hace tiempo que me pierdo en su melodía.

(Post basado en la canción “Gigante” de Julio de la Rosa)

3 comentarios:

  1. Hmmm, ese aroma a Hospital... que engancha !!

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  2. Siempre le digo a todo el que entra al "Marañón" que es una "droga"... ¡engancha!

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