lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Por qué no dejamos de hacer cosas que no valen para nada?



Uno de los problemas de la administración pública es la enorme maquinaria que se ha generado con el paso del tiempo, sin analizar en muchos casos su buen funcionamiento.

El mundo sanitario no se queda atrás. Hablo por lo que me toca, el otro día en una reunión en los servicios centrales se puso de manifiesto que hace bastante tiempo que algunos hospitales pasan ciertos datos de compras de medicamentos a un programa de la comunidad, otros no. El ejemplo es lo de menos, es una pincelada más sobre una filosofía bastante habitual en los hospitales a nivel administrativo:

- Damos cantidad de datos que muchas veces no sabemos donde acaban ni son utilizados para nada. 

- Transferimos datos de unas aplicaciones informáticas a otras sin ser necesario.

- Creamos verdaderos circuitos administrativos donde son necesarias firmas y más firmas para acabar ratificando lo mismo. 

- Nos hemos acostumbrados a hacer cosas simplemente porque “se llevan haciendo toda la vida”.

- Pocas veces evaluamos la verdadera utilidad de muchos procesos administrativos.

Como todo, suma de muchos problemas. Uno de ellos es no pararnos a analizar los objetivos de los procesos y caer en una sistemática cómoda y de andar por casa como en "el anuncio del disfraz de castor".


2 comentarios:

  1. Hola, me gusta tu reflexión en el fondo va en la línea de ser nosotros los que ahorrásemos el 5% que la administración sólo supo ahorrase recortando.
    Tal vez la clave esté en qué se justifica con ciertas cosas que "no sirven para nada"... tal vez, detrás de esos procedimientos estén las sillas de los "principios de Peter" de la organización... tal vez simplemente sean procesos que se desplegaron de forma incompleta por algún cambio en los mandos (seguramente tras un cambio político) de modo que el siguiente no supo completar lo que estaba haciendo el anterior...

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  2. Deberia ser un principio en cualquier trabajo en equipo = revisar las rutinas. El proposito simplificador le comparto contigo en mi aspecto laboral y también fuera del trabajo. Ahora que se busca la eficiencia en todo, tu propuesta (eliminar lo inútil) es oportuna y necesaria.
    Un saludo.

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