miércoles, 15 de diciembre de 2010

Reuniones y otros menesteres



Últimamente ando bastante liado con miles de reuniones, comisiones y comités. Lo malo es que la mayoría son ese tipo de reuniones que podríamos denominar “tóxicas”, con múltiples temas que por lo general no se acaban de resolver, que en su mayoría se enquistan irreversiblemente. La sensación, muchas veces, es que has perdido una o dos hora de tu valioso tiempo. En estas reuniones casi todo el mundo presenta un discurso unilateral, como si de un monólogo se tratase y muchas veces inconexo con lo que dice el siguiente. Cada uno prepara su exposición, sabe sus intereses, el resto de la mesa es lo de menos. Son ese tipo de reuniones que se acaban diciendo: bueno entonces la próxima vez lo decidiremos. Acto seguido te invade una sensación de vacío y acabas pensando en alto, “¡joder vaya perdida de tiempo, con todo lo que tengo que hacer!”.

El otro día veía una conferencia donde se exponían actuaciones que mejoran el rendimiento de una empresa, entre ellas evitar interrupciones en el trabajo y evitar en la medida que se pueda las reuniones. De manera alternativa se planteaba que la comunicación o planteamiento de ideas a través de emails u otros medios de comunicación on line, puede resultar más eficiente que cualquier reunión. Realmente si hago balance puedo asegurar que más del 50% de reuniones, comisiones y comités a los que he asistido en los últimos meses no han valido para mucho, y es que como reza el dicho “si quieres que un problema no se resuelva crea una comisión”.

5 comentarios:

  1. La famosa comitología o aquella mítica frase "hacia la parálisis por el análisis". Si lees a Dilbert, verás muchos ejemplos del tema

    Saludos!

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  2. Me gusta este tema. No puedo estar más de acuerdo sobre la pérdida de tiempo que pueden suponer infinidad de reuniones...y sobre el hecho de que, la mayoría de las veces, un simple email soluciona más de "dos o tres horas" de tiempo para dedicar a otros asuntos...

    Creo que depende de nosotros mismos el dar un paso adelante, tomar la iniciativa y eliminar de las agendas muchas de ellas. Al principio a más de uno le costará aceptarlo. Pero a la larga terminará por anotar en la susodicha: "enviar email al Dr.Lison. No acepta reuniones para estos temas"...

    ...y lo que es mejor aún, recomendará a otros que hagan lo mismo :)

    Un abrazo

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  3. Tomo nota Miguel

    Mario, aunque parezca mentira todavía cuesta en la administración pública utilizar las nuevas tecnologías, sobre todo a nivel de directivos, y me estoy refiriendo solo al correo electrónico, ni que decir el resto de aplicaciones. Imagino que cuestión de tiempo y de generaciones.

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  4. Muy buen post y tema de reflexión. Debería ser obligado al menos distribuir los temas o las presentaciones por correo electrónico antes de cada reunión (y no después como se hace muchas veces). Eso ahorraría tiempo de debates superficiales y las ideas que surgieran serían mucho más sólidas.

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