miércoles, 24 de abril de 2013

“Cajeros automáticos” para medicamentos de uso hospitalario: todo para el paciente pero “sin el paciente”


Cajero automático de dispensación de medicamentos en EEUU
Estas últimas semanas hemos leído en múltiples periódicos y webs una noticia que ha generado bastante debate en el sector. El Hospital Gregorio Marañon ha instalado “un cajero automático” de dispensación de medicamentos a pacientes externos, pionero en Europa, con el que el centro asegura ahorrar tiempo y costes”. Si queréis saber más de la noticia os invito a que hagáis una simple búsqueda en google y obtendréis múltiples enlaces a la misma.

En el mundo farmacéutico se han creado dos posturas bien diferenciadas, por un lado los que no les gusta la iniciativa y según he leído por ahí creo que aquí se incluyen la mayoría de farmacéuticos no hospitalarios y muchos farmacéuticos de hospital con una postura más orientada a que el pequeño trato personal, aunque no aporte valor clínico, es siempre más beneficioso para el paciente que una máquina. Por otro lado los que están a favor, representada fundamentalmente por jefes de servicio/sección hospitalarios que resaltan la mejor gestión del medicamento y disminución de costes siempre, utilizados en pacientes muy seleccionados.

Yo por añadir algo más de confusión al tema, quiero plantear algunas dudas:

Creo que somos los únicos profesionales sanitarios que nos hemos empeñado en solucionar el aumento de carga asistencial a golpe de automatización Muchos servicios de Farmacia Hospitalaria empiezan a requerir entre sus facultativos más conocimientos tecnológicos, logísticos e informáticos que clínicos. El número de pacientes crónicos aumenta año a año. Las consultas de especialistas médicos también sufren este revés y se llenan de revisiones, donde muchas veces se aporta muy poco clínicamente. Y que yo sepa nadie piensa en automatizar estos procesos. Quizás existan otras soluciones.

Al fin y al cabo todavía no sabemos lo realmente importante de todo este asunto: ¿Qué piensan realmente los pacientes de todo esto?. Desconozco si el Gregorio Marañon dispone de algún tipo de encuesta realizada al respecto o la va a hacer, pero desde luego sería muy interesante disponer de esta información. Aquí estará el inicio y el final de todo. Si los pacientes están satisfechos con esta medida, muchos farmacéuticos pensarán que todavía no hemos sabido generar demanda en la población. Otros pensarán que la medida además de satisfactoria para el paciente permite una mejor gestión de personal y costes, centrándote solo en pacientes diana. Y viceversa. En cualquier caso esta opinión será la realmente importante.

También sería muy interesante saber que piensan otros profesionales sanitarios, gestores o administradores y no centrarnos, como casi siempre, en un debate monográfico del sector farmacéutico.

Yo por mi parte, claro que quiero ahorro de tiempo y costes en los procesos pero, hoy por hoy, no me gusta dejar la atención directa a pacientes en manos de máquinas. Además el mensaje puede llegar bastante distorsionado a la población.

Por cierto este tema ya lo tocamos varios blogs, incluido este hace un par de años, la idea viene de EEUU, claro que allí los “cajeros automáticos” de medicamentos están dentro de los supermercados y es otra película muy diferente.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Me parece muy acertado el análisis, tanto los pros como los contras. Mi postura siempre ha sido defender la medicina personalizada entendida como que cada paciente necesita "su" medicamento y "su" atención individualizada. Por eso me daría coraje que nuestros jefes y gestores, como tú dices, vean en este tipo de máquinas la solución a todos nuestros problemas de tiempo y de personal. Por supuesto que pueden ser útiles si se aplican a determinadas personas que pueden verse beneficiadas de ellas, pero habrá que definir, como tú dices, quiénes son y quién lo va a decidir (¿los pacientes, los médicos, los farmacéuticos o todos, que sería lo correcto?). Muchos de los tratamientos dispensados tienen dificultades para la adherencia, efectos adversos, interacciones, etc a los que los profesionales tenemos que estar atentos y en los que tenemos que acompañar al paciente para que aprenda a manejarlos. ¿cómo se resuelve esto? ¿será capaz la máquina de detectar al menos estos problemas o de hacer ver al paciente la importancia de consultarlos? Quizás otras medidas como la mejora en la gestión de las citas o la delegación de funciones en otro tipo de personal formado fueran más acertadas. Hasta hace un tiempo pensaba que la medicina basada en la evidencia y en la eficiencia había sido superada y perfeccionada en lo que se llama la medicina centrada en el paciente; espero que la crisis no nos obligue a volver hacia atrás.

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